Se muestran los artículos pertenecientes a Diciembre de 2006.

Información

 La seguridad, empobrecida

 “La decisión del gobierno nacional de hacer uso de los cuestionables superpoderes para reasignar partidas y efectuar quitas en los presupuestos de la Policía Federal y de la Gendarmería Nacional es tan sorprendente como insensata.

No se comprende la razón de tal determinación cuando, justamente, una honda y permanente sensación de inseguridad y amedrentamiento generalizados es la consecuencia inmediata del cotidiano e impune quehacer de la delincuencia, cada día que pasa más numerosa, organizada y feroz.Confirmada ya por su publicación en el Boletín Oficial, la medida dispone restarle 8.000.000 de pesos a la policía y 2.000.000 a la Gendarmería. Esas sumas han pasado a engrosar los recursos a disposición del superlativo Ministerio de Planificación Federal, que, a cargo de Julio De Vido, sigue acaparando atribuciones y poder.”

“Si se recuerda que el mes último una medida presupuestaria similar reasignó recursos, destinados a la construcción de cárceles, con el propósito de sustentar la subvención del gasoil utilizado por las empresas de transporte público utilizado por las empresas de transporte público de pasajeros, fácil es concluir que el gobierno nacional ha incurrido, por lo menos, en una preocupante falta de apreciación política y, pese a que pregona lo contrario, ha dado pruebas de escasa sensibilidad social.”(

La Nación, 30-11-06, Editorial) 

Bomba humana contra la papelera 

“Una abuela de 88 años residente en Gualeguaychú se habría ofrecido como bomba suicida para acabar con la planta que Botnia está construyendo. La noticia sería tomada habitualmente como algo poco serio y como una versión bastante alocada, a no ser porque fue publicada en el prestigioso The Washington Post y firmada por la periodista Marcela Sánchez, considerada una de las profesionales más serias y mejor informadas de la capital norteamericana, en lo que se refiere a América latina.

La firma de Sánchez, el medio y la justificación referida en la nota (una situación que se está saliendo de control) hacen que de una versión poco confiable la novedad se transforme en algo a tener en cuenta.La nota del diario estadounidense, fechada el 24 de noviembre pasado, indicó que la mujer y otros residentes de Gualeguaychú, Argentina, están enfurecidos por una papelera finlandesa que se está construyendo al otro lado del río Uruguay en la población de Fray Bentos.

"La columnista Marcela Sánchez indicó, desde Washington, que la ineptitud e irresponsabilidad política han alimentado esta psicosis social de Gualeguaychú. Funcionarios argentinos no han hecho nada para desalentar las perjudiciales protestas, usándolas en cambio para obtener ganancia política y elevando el conflicto al nivel de una crisis internacional, opinó Sánchez, quien, se sabe, tiene amplia disponibilidad de fuentes en el gobierno argentino y en el uruguayo, como para fundamentar sus notas.”

(Ámbito Financiero, 1-12-06)

 [DP, 100]

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01/12/2006 15:40 Autor: cecivicos. Enlace permanente. Tema: Situación de la Argentina No hay comentarios. Comentar.

Información

 La pobreza en Córdoba 

Objetivo

“Uno de los objetivos del milenio establece que la pobreza extrema debe reducirse a la mitad entre 1990 y 2015. Un balance recientemente difundido por la CEPAL indica que algunos países latinoamericanos ya cumplieron con esta meta (Chile y Brasil) y otros tienen altas probabilidades de hacerlo en el plazo previsto (Costa Rica, Ecuador, El Salvador, México, Panamá, Perú y Colombia).” 

Córdoba: ejemplo de mala distribución de recursos

“Según las últimas estimaciones de la CEPAL, Argentina se ubica en el grupo de países que tienen alta probabilidad de no cumplir con la meta de reducción de pobreza comprometida en los objetivos del milenio. No se trata de un problema originado en la insuficiencia de recursos sino en malas prácticas de gestión. Prueba de ello es que si el gasto asistencial llegara a las familias más humildes, ningún hogar de la ciudad de Córdoba debería tener ingresos inferiores a la línea de pobreza.

Tomando en cuenta las partidas que se están definiendo para los presupuestos 2007 en relación con la cantidad de hogares pobres de la ciudad, que surge de los datos del INDEC, se observa que por cada hogar pobre de la ciudad de Córdoba, el Estado gasta unos 501 pesos, según un informe elaborado por la filial local del instituto de investigaciones económicas IDESA. [Nación: $ 286, Provincia: $ 192, Municipio: $ 23]”

“Aunque se trata de datos aproximados, son suficientes para poner en evidencia que la sociedad argentina hace un esfuerzo muy importante para financiar una red extensa de protección asistencial, recursos que son administrados por varias agencias del Estado pertenecientes a los tres niveles de gobiernos a través de varias decenas de programas. Sin embargo, los esfuerzos no son suficientes para que dichos hogares superen la línea de pobreza debido a la ineficiencia en la asignación de los recursos oficiales para asistencia social.

La pésima administración del Estado en lo que respecta a la distribución de la ayuda social queda en evidencia. Según la Encuesta Permanente de Hogares del INDEC, en las ciudades de Córdoba y Río Cuarto la línea de pobreza promedio se ubica -en el primer semestre de 2006- en los 891 pesos (es decir, los ingresos que se necesitan en una familia tipo para cubrir la canasta básica). Estos hogares pobres generan ingresos por 435 pesos sin considerar las transferencias monetarias que estos hogares reciben actualmente como ayuda asistencial (por ejemplo, los fondos recibidos a través de los Planes Jefes y Jefas de Hogar). Esto implica que por cada hogar pobre se necesitarían unos 456 para erradicar la pobreza en toda la provincia.

Dado que el gasto asistencial es de unos 501 pesos por hogar, alcanzaría con que estos recursos fueran efectivamente percibidos por las familias de más bajos ingresos para que automáticamente desapareciera la pobreza en la provincia. Los datos agregados desnudan niveles de eficacia extremadamente bajos en el manejo de la política asistencial. Aunque la escasa información que suministra el sector público dificulta determinar con precisión los factores que originan la ineficacia, es evidente que apelar a numerosos programas ejecutados por una gran cantidad de agencias contribuye a la discrecionalidad y la burocratización.

El hecho de que una elevada proporción del gasto asistencial se destine al pago de salarios (el caso más notorio se da en la Municipalidad de Córdoba, donde casi el 75 por ciento de los fondos corresponden a gastos en personal) da indicios de que muchos recursos se diluyen en administración y poco es lo que llega a los beneficiarios. Eliminar la pobreza en la provincia de Córdoba no es una meta demagógica sino una posibilidad cierta.

Según el informe del instituto que dirige el economista Osvaldo Giordano la clave pasa por un ordenamiento en la organización del sector público. Para ello, los economistas de INDESA proponen que ante una situación caracterizada por muchos programas -la mayoría superpuestos, centralizados y deficientemente administrados- sería conveniente migrar hacia un único mecanismo de cobertura universal que brinde protección integral a los hogares carenciados de manera directa y sin la mediación de los punteros políticos. Sería muy recomendable delegar la gestión a los gobiernos locales pero garantizando el financiamiento y con una fuerte supervisión y medición de resultados a cargo de las jurisdicciones provinciales y nacionales.

Por otra parte, el informe advierte sobre los costos que implica seguir demorando este tipo de transformaciones, como implícitamente está establecido en los presupuestos de las tres jurisdicciones para el año 2007.”

(La Mañana de Córdoba, 16-12-06, p. 7) 

[DP, 104] 

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17/12/2006 15:49 Autor: cecivicos. Enlace permanente. Tema: Situación de la Argentina No hay comentarios. Comentar.

Papeleras

La historia paralelaPeriodico Digital 

Lo ignorado en el caso de las papeleras

Publicado el 6 de Diciembre 2006 

El absurdo e inexplicable conflicto con el Uruguay ocasionado por la instalación de las papeleras me llevó, hace unos meses, a un cambio de opiniones con defensores de los cortes de la ruta hacia la frontera con nuestros vecinos, vaticinando entonces que el problema terminaría mal, con una enorme frustración para los asambleístas, a quienes, si bien les reconocía un proceder de buena fe, les atribuía un error gravísimo en cuanto a los procedimientos empleados que, objetivamente, constituían delitos de acción publica.  En aquella oportunidad, destaqué que habían sido instrumentados desaprensivamente con fines políticos y que tanto el gobierno provincial como el nacional, llegado el momento, les soltarían la mano.

Hoy, el vaticinio comenzó a cumplirse, siendo las diferencias entre la asamblea de Gualeguaychú y la de Colón marcadas en estos días por el intendente de esta última ciudad, el principio del fin. La información que del problema se ha dado durante meses a la opinión pública ha llevado a la creencia colectiva de que los pobladores de Gualeguaychú se encuentran asediados ante la perspectiva de sufrir la contaminación de sus aguas y que visualmente deberán soportar enormes construcciones, coronadas por una chimenea de 140 metros, llamando la atención que no se haya explicado que entre el casco urbano de Gualeguaychú y la cabecera del puente sobre el río Uruguay median varios kilómetros (el corte en Arroyo Verde se encuentra en el Km. 27 de la ruta hacia él), que se recorren por un camino que atraviesa campos, sin encontrar en todo su recorrido ninguna población, circunstancia que indica que los pobladores de dicha ciudad están muy lejos del lugar donde se construyen las la papeleras. 

Sus habitantes no viven sobre el río Uruguay, sino sobre el río Gualeguaychú, donde todavía se pueden apreciar las instalaciones portuarias utilizadas cuando el tráfico fluvial era el principal medio de comunicación de la ciudad, su espléndida costanera, balnearios y lugares de esparcimiento público de intenso uso. El punto que permite visualizar la fábrica es el balneario Ñandubaysal, sobre el río Uruguay, al cual se accede luego de recorrer aproximadamente 17 kilómetros de un camino que arranca en la periferia de Gualeguaychú para terminar en ese emprendimiento, a lo largo del cual no se atraviesa ninguna población.

Ñandubaysal no es un lugar público, sino un emprendimiento particular, cuyo propietario, legítimamente, encontró en él una rentabilidad como balneario muy superior a la que el campo al cual pertenece le brindaba. El lugar, sin duda, es muy lindo, pero la vista de la papelera en la costa oriental no tiene la importancia que se le adjudica para afectar su explotación; por ser privado, lógicamente, hay que pagar para entrar y usar las instalaciones. Entonces, ¿cuál es el interés público que se defiende? 

El Estatuto del Río Uruguay, en su artículo 7, establece que “la parte que proyecte la construcción de… o la realización de cualesquiera otras obras de entidad suficiente para afectar la navegación, el régimen del río o la calidad de sus aguas, deberá comunicarlo a la Comisión, la cual determinará sumariamente, y en un plazo máximo de treinta días, si el proyecto puede producir perjuicio sensible a la otra parte. Si así se resolviere o no se llegare a una decisión al respecto, la parte interesada deberá notificar el proyecto a la otra parte a través de la misma Comisión. En la notificación deberán figurar los aspectos esenciales de la obra y, si fuere el caso, el modo de su operación y los demás datos técnicos que permitan a la parte notificada hacer una evaluación del efecto probable que la obra ocasionará a la navegación, al régimen del río o a la calidad de sus aguas”.

 De lo expuesto resulta claro que lo único acordado en materia ambiental es el cuidado de la calidad del agua del río, por lo cual todo lo atinente a otro tipo de contaminación como la visual, últimamente esgrimida como argumento por las autoridades argentinas y asambleístas, está excluida en lo convenido entre los dos países. 

Cabe destacar que en la costa argentina, desde Ñandubaysal aguas abajo, no existe ninguna población, siendo terrenos vírgenes hasta la altura de la isla Martín García, mucho más allá de la confluencia del río Uruguay con el Paraná Guazú. En cambio, sobre la costa uruguaya, a partir de Fray Bentos, existen ciudades importantes como Nueva Palmira, Carmelo y Colonia que, al igual que aquélla, están sobre la costa del río Uruguay, teniendo numerosos balnearios, lugares públicos de recreación e instalaciones portuarias. Ante tal evidencia, ¿puede pensarse sensatamente que el gobierno uruguayo está dispuesto a autorizar el funcionamiento de una planta fabril desentendiéndose de los controles para evitar el peligro de la contaminación de las aguas que bebe y usa prácticamente con exclusividad su propio pueblo en beneficio de su salud y bienestar? 

Sin duda, en este asunto ha habido errores de ambas partes. Si la comunicación de las obras por parte del Uruguay no existió o fue insuficiente, ello no releva de responsabilidad ni confiere derechos a la Argentina, toda vez que, frente a sus narices, vio pasivamente crecer durante mucho tiempo obras respecto de las cuales no hizo nada para determinar si eran acordes al Estatuto del Río Uruguay en cuanto a la preservación de la calidad del agua del río. 

Ello indica que el camino razonable a seguir es el que lleve a ambos gobiernos a convenir un sistema de control de los efluentes de las papeleras que permita proteger los intereses ambientales comunes de quienes viven en ambas orillas. Esa tarea es propia y exclusiva de las autoridades de ambas naciones, quienes, sin más demora, deberían poner en marcha las negociaciones diplomáticas para lograr tal fin, debiendo los asambleístas poner fin a los actos de fuerza que, más allá de sus motivaciones y buena fe, son ilegales, a la par de constituir una grave ofensa a la democracia indirecta establecida por nuestro sistema constitucional.  

Fuente: LNP        Autor: Forencio Varela   

18/12/2006 15:41 Autor: cecivicos. Enlace permanente. Tema: Situación de la Argentina No hay comentarios. Comentar.

Plan Pastoral

CENTRO DE ESTUDIOS   CÍVICOS         

ANÁLISIS DEL PLAN PASTORAL 2007-2009

Arquidiócesis de Córdoba

 Este trabajo es complementario del difundido el 10-9-06, que analizaba la Jornada Pastoral 2005. Afirmamos entonces que, en el proceso iniciado en el 2000 “se ha utilizado una metodología errónea y errática, que no responde a los criterios fijados en Medellín”[1].

Por ello, no puede extrañar que el Plan Pastoral 2007-2009, presentado el día 25 de noviembre, no resulte satisfactorio, desde nuestra perspectiva de laicos. Si bien un plan pastoral debe estar adaptado a la labor espiritual que le compete a la Iglesia, no puede prescindir de los principios técnicos de todo planeamiento.

En síntesis, todo plan debe contener cuatro componentes: 

1. La definición de los objetivos del plan.

2. La determinación de las etapas a través de las cuales se conseguirán los objetivos. 

. La programación de las actividades claves que conducirán a las metas en cada etapa.

4. La evaluación permanente del proceso. 

El Plan comentado no refleja dicho esquema[2]. 

1) El objetivo de la programación pastoral 2007 es:    “Que como comunidad arquidiocesana seamos capaces de salir de nosotros mismos y de nuestras comunidades, con Jesús y a ejemplo suyo hacia los confines, para encontrarnos con los demás compartiendo la experiencia del camino, la escucha y la valoración mutua”. 

Es una enunciación abstracta, que no define algo concreto, según se aconseja:“Los objetivos del plan señalan lo que queremos alcanzar en un tiempo determinado y deben ser una respuesta adecuada a los principales desafíos que señala el diagnóstico”. 

2) No se han establecido etapas, que ayudan a estimar el tiempo (cronograma). “Establecer etapas nos permite avanzar progresivamente hacia el logro de los objetivos del plan de acción”. 

3) Actividades diocesanas: se han previsto cuatro actividades en el año, en distintas fechas, pero que no constituyen etapas, pues no están vinculadas entre sí.  

1. Entre marzo y abril (Cuaresma y Pascua): “se pensó en la importancia de realizar la experiencia de dejar atrás los miedos, prejuicios y falsas seguridades que como personas y comunidades llevamos y que nos impiden encontrarnos”.   

2. Día del trabajador (mayo): “Realizaremos el esfuerzo de contactarnos con los distintos lugares de trabajo presentes en cada una de nuestras comunidades: fábricas, talleres, comercios, emprendimientos familiares, etc., escuchando las distintas realidades laborales e invitándolos a hacer consciente la común experiencia de ser trabajador”.  

3. 9 de julio - Día de la Independencia: “Reconocer que una patria y una historia compartida nos da un fin, un destino común y reclama construirlo; lo que cada uno hace repercute en el otro”.  

4. Fiesta Patronal Arquidiocesana. Primer domingo de octubre: “Teniendo en cuenta la relevancia que esta fiesta tiene para nuestro pueblo en su expresión popular, proponemos resaltar-destacar a María, como mujer que “sale” llevando la Palabra (Visitación). Sale de su propio proyecto para ponerse al servicio de otros. María, mujer generadora de encuentro, que acoge, escucha, se pone en la situación de los otros. Y María que descubre a Dios obrando en la vida de su pueblo y en la suya propia”. 

Para cada actividad se sugiere un “gesto” hacia sectores de la comunidad: enfermos, familias de los presos, trabajadores, escuelas públicas. No se indican metas (cuantificación de los objetivos), ni responsables, ni estimación de los recursos necesarios; por consiguiente, no existe una programación.

 4) No se ha previsto ningún mecanismo de evaluación del Plan, que es indispensable en todo proceso de planeamiento. La evaluación permanente del plan de acción le da dinamismo al proceso y permite introducir ajustes necesarios. 

Para la animación del plan, se ha previsto un itinerario de formación integral de los agentes de pastoral, consistente en retiros espirituales y talleres bíblicos. Los talleres estarán a cargo del P. Juan Manuel González y el equipo de Parresía.

Resulta llamativo que, cuando acabamos de despedir al P. Miguel Barriola, miembro de la Pontificia Comisión Bíblica, que se aleja de la Diócesis, para enseñar en el Seminario de La Plata, se encomiende la formación bíblica de los agentes pastorales a un equipo que posee un enfoque teológico poco ortodoxo (Ver Anexo). 

Conclusión:

Al no haberse elaborado un verdadero Plan Pastoral para la Diócesis, las acciones continuarán siendo insuficientes para solucionar los graves problemas que los sacerdotes, religiosos y laicos, han detallado en las sucesivas Jornadas Pastorales.

Se mantendrá la actual situación de cuasi-anarquía, indisciplina y falta de comunión entre los sacerdotes, que refleja la encuesta efectuada en el 2005.

Los fieles laicos seguirán -salvo excepciones- huérfanos de orientación doctrinaria confiable, en momentos de profunda confusión, y carentes de programas de formación integral. 

    Córdoba,diciembre19 de 2006.-                                                                                             

Mario Meneghini                                                                                        (cecivicos@gmail.com) 

Anexo 

El P. Juan Manuel González, coordinador de la Escuela de Estudios Bíblicos Parresía, fue Vicario del P. Mariani, en cuya página web (www.lacripta.org.ar), se recomienda el sitio de dicha Escuela (www.edebparresia.org).

La Escuela ha publicado folletos que sirven de apuntes en los cursos que se dictan. En la tapa de esos folletos, se define la orientación:

Para la Iglesia pre-conciliar la consigna era

“extra ecclesia nulla salus”

el Concilio Vaticano II reinterpretó“extra mundum nulla salus”

la Iglesia latinoamericana reformula“extra pauperem nulla salus”

Por eso, la clave hermenéutica de Parresía essub pauperum lumine 

El folleto nº 23 de la Colección Bíblica de Parresía, se titula “Economía y Biblia”, y en él puede leerse: 

a) PADRENUESTRO

“Cuando al final de la década de los sesenta empezó a notarse en el mundo occidental el peso creciente de la deuda externa del Tercer Mundo y de América Latina como parte de éste, hay un fenómeno teológico extraño. Dentro de todas las iglesias cristianas del continente, incluyendo tanto la iglesia católica como las iglesias protestantes, con muy pocas excepciones, se da un cambio de la traducción de uno de los textos fundamentales del cristianismo: el Padre Nuestro.

La nueva traducción tiene consecuencias obvias para la relación entre economía y teología, que en este caso son mediatizadas por una norma ética que pide el perdón de las deudas.

El texto del Padre Nuestro, de hecho, no se refiere a cualquier deuda, sino a las deudas impagables. Eso se deriva del hecho de que en el tiempo en el cual fue pronunciado, no había otros tipos de deuda. La deuda era típicamente impagable o tenía la tendencia de serlo.

Ahora se reza: perdónanos nuestras ofensas, como nosotros perdonamos a los que nos ofenden. Ya no se ofrece el perdón de las deudas, sino solamente de las ofensas. Ahora bien, deudas son algo que, en términos legales, es legítimo. Deudas son un fenómeno legal. Ofensas, en cambio, no. Ofensas son la transgresión de una norma. Si ofrecemos perdonar las ofensas de otros, confirmamos las normas que han sido transgredidas. No deben ser transgredidas, pero otros las transgredieron.

Establecemos precisamente la justicia de las leyes. En cambio, al ofrecer el perdón de la deuda, establecemos la injusticia de una ley válida que obliga al pago de una deuda, aunque sea impagable.Ahora, con la traducción nueva, una determinada economía se ha impuesto a la teología. Una economía que pronuncia las leyes del mercado como Justicia.” 

b) INICIOS DE LA BURGUESÍA

“Teología de Anselmo de Canterbury. Aquí aparece un Dios que corresponde a la nueva traducción del Padre Nuestro, como ha sido introducida en nuestros días. Es un Dios al cual ya no se puede rezar: perdónanos nuestras deudas.”  (...)

“La redención para Anselmo no es un perdón mutuo de las deudas, sino un cobro mutuo de ellas. Sin embargo, al no poder pagar el hombre su deuda; en vez de perdonar la deuda, Dios sacrifica a su hijo con tal que la sangre de éste pueda servir como medio de pago del hombre para cumplir con su obligación de pagar la deuda.

Con Anselmo aparece este tipo de justicia, que ya no tiene nada que ver con la justicia de la Biblia. Es una justicia del pago de lo que se debe, una justicia del cumplimiento de normas, una justicia que mata a su propio hijo para lograr el cobro de deudas y el cumplimiento de normas.

Aparece un Dios horrendo, al cual el pobre ya no puede recurrir. Es un Dios que habla el lenguaje del Fondo Monetario. Este Dios del cumplimiento de contratos es un Dios desolador. Es un Dios usurero, que produce rechazo, pero al cual nadie logra escapar. Por tanto, se somete, intentando cumplir con normas más allá de toda posibilidad. El hombre se siente intrínsecamente malo, nada más que pecador, sin ninguna dignidad, al no poder cumplir con las normas que este Dios impone como deudas, que jamás pueden ser perdonadas.”

(pags. 4/5) 



[1]  Cfr.: Segunda Conferencia General del Episcopado Latinoamericano; Sección 15, p. 36.

[2]  Tomamos como guía un libro dedicado específicamente al tema analizado; las palabras y frases en bastardilla, están extraídas de este libro: Cabello, Miguel; Espinoza, Eduardo; Gómez, Justino. “Manual de Planificación Pastoral. Una experiencia latinoamericana”; Santiago de Chile, CEPLANE, 1998.

19/12/2006 15:37 Autor: cecivicos. Enlace permanente. Tema: No hay comentarios. Comentar.

Compendio

ESCUELA DE DIRIGENTES  

   SANTO TOMÁS MORO  

COMPENDIO DE LA DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA 

Con motivo de haberse publicado en la Argentina[i], el Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, preparado por el Pontifico Consejo “Justicia y Paz”, ofrecemos una recensión del mismo, que puede servir, asimismo, como un esquema sintético  para iniciarse en el  estudio de la doctrina, o actualizar su conocimiento. Este documento se publica en una época de crisis de la Iglesia, que podemos resumir en palabras de Benedicto XVI, pronunciadas días antes de su proclamación, cuando en la meditación delVía Crucis del Viernes Santo, en Roma, expresó: 

“¡Cuántas veces se deforma y se abusa de su Palabra! ¡Qué poca fe hay en muchas teorías, cuántas palabras vacías! ¡Cuánta suciedad en la Iglesia y entre los que, por su sacerdocio, deberían estar completamente entregados a él! ¡Cuánta soberbia, cuánta autosuficiencia!Señor, frecuentemente tu Iglesia nos parece una barca a punto de hundirse, que hace aguas por todas partes. Y también en tu campo vemos más cizaña que trigo.”

--------------------------------------------------------------------------------------------------------- Recensión del Compendio 

Este documento presenta, de una manera completa y sistemática, aunque sintética, la enseñanza social de la Iglesia. Constituye un cuadro de conjunto sobre el cuerpo doctrinal, con un método orgánico, para la búsqueda de soluciones a los problemas del orden temporal. Pretende responder a los desafíos de hoy:   -la verdad misma del ser-hombre   -el pluralismo   -la globalizaciónLa Iglesia es entre los hombres la tienda del encuentro con Dios. El hombre no está sólo; lo acompaña la Iglesia, servidora de la Salvación, en el contexto del mundo en que vive el hombre. La Iglesia, con su doctrina social, quiere anunciar el Evangelio para fecundar yfermentar la sociedad, pues no es indiferente a la vida social.La doctrina social quiere evangelizar el ámbito social:  promover una sociedad a medida del hombre, y construir una ciudad más humana,  más conforme al Reino de Dios. Con su doctrina social, la Iglesia no se aleja de su misión; es estrictamente  fiel a ella, puesto que lo sobrenatural no debe ser concebido como un espacio que comienza donde termina lo natural, sino como la elevación de éste.  Nada de lo humano le es extraño a la Iglesia. La doctrina social no es algo marginal,  que se añade a su mision, está en el corazon mismo de su ministerio. Es cierto que la mision que Cristo le confió es de orden religioso, pero de esa misma mision derivan luces y energias para consolidar la comunidad segun la Ley Divina.La DSI no pertenece al ámbito de la ideologia sino al de la teologia, más precisamente, a la teología moral. No es una tercera  vía entre el liberalismo y el marxismo. Tiene unacategoría propia, y su objetivo es orientar la conducta humana en sociedad.Refleja los tres niveles de la enseñanza teologico-moral:  Nivel Fundante: de las motivaciones  Nivel Directivo: de las normas de la vida social  Nivel Deliberativo: de la conciencia, para aplicar las  normas a las situaciones concretas.Conjuga fides et ratio, la fe y la razón son las dos vías cognoscitivas  de la DSI  Las dos fuentes que la nutren son la  Revelacion y la Naturaleza humana. Recuerda el Compendio el pasaje evangélico, en que Jesús le recomienda al joven rico (Mt 19, 18) que cumpla los mandamientos. Es que los diez mandamientos constituyen las reglas primordiales de toda vida social (Veritatis splendor, 97). Pero, además utiliza los conocimientos aportados por las ciencias humanas, que le permiten  tener actualizado un diagnóstico preciso de la realidad. Participa en la  elaboración de la doctrina social  toda la comunidad eclesial: sacerdotes-religiosos-laicos; siendo expuesta por quienes tienen la autoridad para enseñar, conferida por Cristo: el Papa y los Obispos en comunion con él.Pio XII  explicó que la DSI: a) es obligatoria para todo católico, y b)  está fijada definitivamente, de manera unívoca, en sus principios fundamentales, pero es sufivientemente  amplia para adaptarse y aplicarse a las  situaciones cambiantes de la realidad (Alocución, 29-4-1945). Ninguna encíclica aislada, puede pretender ser indiscutiva, pero,cuando hay continuidad en varios documentos  y en sucesivos papas, no puede dudarse de la autenticidad de la doctrina (LG, 25).Conviene tener en cuenta algunas reglas para la correcta interpretación de los documentos[ii]:  a) utilizar el texto oficial, que se publica en el Osservatore Romano. Un ejemplo típico de deformación del texto, ocurrió con la encíclica Mater et Magistra, de Juan XXIII; el concepto de socialización -entendido como incremento de las relaciones sociales- fue traducido en algunas ediciones por socialismo. b) comparar textos sobre el mismo tema - por ejemplo la. propiedad-, en distintos documentos, para verificar la continuidad de la doctrina. c) distinguir lo doctrinal de lo prudencial, que sólo puede aplicarse a una situación o país determinado. La doctrina social realiza una  tarea de anuncio y de denuncia. Anuncio de lo que la Iglesia posee como propio: una vision global del hombre y de la humanidad. Denuncia de los pecados de injusticia y de violencia que se cometen en la sociedad. Abarca: 1) Una síntesis teorica sobre todos los temas de la  vida social. 2) Posee un alcance práctico, ya que la teoría es elaborada para ser aplicada. Una teoría para la acción de los católicos. 3) Como ya dijimos, es obligatoria para los católicos, pero está abierta  a los hombres de buena voluntad, frase que se coloca en la portada de las encíclicas, desde 1963, con la encíclica Pacem in terris, de Juan XXIII.Su contenido, incluye: -Principios de reflexion, sobre valores permanentes. -Criterios de juicio, para evaluar las situaciones, las estructuras y los sistemas, vigentes en la sociedad. -Directrices para la  accion, puesto que los medios deben ser coherentes con los fines. La Iglesia  no tiene soluciones  técnicas para  ofrecer,  pero es experta en humanidad. Los Principios de la Doctrina Social de la Iglesia Estos principios brotan del encuentro del mensaje evangélico con los problemas de la vida en sociedad. La Iglesia, en el curso de la historia, ha podido dar a tales principios una fundamentación y configuración cada vez más exactas. La DSI se caracteriza por la continuidad y por la renovación. La continuidad de una enseñanza que se fundamenta en los valores universales que derivan de la Revelación y de la naturaleza humana. La doctrina social recorre la historia sin sufrir sus condicionamientos, ni correr el riesgo de la disolución. Pero, la firmeza en los principios no la convierte en un sistema rígido de enseñanza, sino sometida a las necesarias y oportunas adaptaciones sugeridas por la variación de las condiciones históricas. El Compendio incluye una sección denominada “apuntes históricos”, para recordar algunas de las principales encíclicas, desde la Rerum novarum, de León XIII, de 1891, que comienza un desarrollo orgánico de la enseñanza en el campo social. La Iglesia ha considerado tan importante dicho documento, que periódicamente se lo recuerda y actualiza.-Al cumplirse los 40 años, Pío XI, aprueba la Quadragesimo Anno (1931).-A los 50 años, Pío XII, produce el Radiomensaje La Solemnità (1941).-A los 70 años, Juan XXIII, promulga la Mater et Magistra (1961).-A los 80 años, Pablo VI, alumbra la Octogesima adveniens (1971).-A los 90 años, Juan Pablo II, dedica al trabajo humano la Laborem Exercens (1981).-Finalmente, a los 100 años, el mismo Papa, aprueba la última encíclica social, la Centesimus annus (1991). En la introducción a éste documento, señala su deseo de mostrar “como la rica savia, que sube desde aquella raíz no se ha agotado con el paso de los años, sino que por el contrario, se ha hecho más fecunda”.Analiza a continuación el Compendio, cada uno de los principios. 1.  DIGNIDAD DE LA PERSONA HUMANAEl hombre fue creado a imagen y semejanza de Dios, lo que fundamenta la dignidad de la persona humana, y el significado del actuar humano en el mundo, que está ligado al descubrimiento y al respeto de las leyes de la naturaleza que Dios ha impreso en el universo. La persona es un ser dotado de cuerpo y alma, con facultades únicas entre los seres corpóreos: inteligencia, libertad y voluntad. En la dimensión interior del hombre radica, en definitiva, el compromiso por la justicia y la solidaridad, para la edificación de una vida social, económica y política conforme al designio de Dios.El hombre es un ser social por naturaleza, que necesita la relación con otros, lo que da origen a un  pluralismo social. Existen  grupos necesarios: la familia, el Estado, la Iglesia. Y otros formados por libre iniciativa: empresas, sindicatos, asociaciones de todo tipo, que contribuyen a una vida más plena. 1.  BIEN COMUNEs el conjunto de condiciones sociales que hacen posible a cada hombre  y a cada grupo, el logro de la propia perfeccion. No es la suma de los bienes particulares, constituye un nuevo valor.El bien común es la misión del Estado y  base de la legitimidad política. Por eso, según Sto. Tomás, el bien común debe cumplir tres condiciones: 1) Que asegure la  paz en la comunidad. La paz, como definió San Agustín, es la  tranquilidad en el orden, sin injusticias ni desigualdades irritantes. 2) Que permita una convivencia virtuosa; pues la ciudad existe para vivir bien (Aristóteles). 3) Que todos los miembros de la comunidad tengan bienes materiales  y espirituales, en el más alto grado que permita la realidad. 3. DESTINO UNIVERSAL DE LOS BIENESDios dió la tierra al género humano,  sin excluir a nadie ni privilegiar a ninguno, puestodo hombre necesita bienes materiales. De la apropiación por medio del  trabajo, nace la propiedad privada, que es un derecho natural secundario, pues está subordininado al derecho natural primario que es el destino  universal de los bienes. De modo que nunca puede admitirse  la  propiedad como un derecho absoluto; por el contrario, como afirmó Juan Pablo II: sobre toda propiedad privada grava una hipoteca social . La doctrina exige un recto uso de los bienes, lo que fundamenta el sentido auténtico de la bienabenturanza  de los pobres: el desapego de los bienes y la obligación moral de  ayudar a los necesitados. 4.  SUBSIDIARIEDAD Es imposible la dignidad  personal o de los grupos, si todo queda sujeto a la decision de una instancia única, por ejemplo, el Estado.  Por eso, al definir este principio,  la Quadragesimo  Anno, de Pio XI,  enseñaba que no es lícito quitar a las personas ni a los grupos menores lo que pueden hacer por si mismos,  asi como absorberlos o destruirlos.Con este principio, la Iglesia se opone a todo colectivismo. Puede entenderse mejor el concepto, si lo contraponemos al sistema totalitario, que responde al enfoque que precisó Musolini para el Estado Fascista:“Todo en el Estado, todo para el Estado, nada fuera del Estado”.Una sociedad sana está integrada por un conjunto de grupos intermedios, que se denominan así, por encontrarse entre la familia  y el Estado. Esos grupos  actuan con autonomia de acuerdo a sus propias normas. La subsidiariedad opera de dos formas:Negativa: implica abstenerse de interferir en la vida interna de los grupos. Un ejemplo clásico de lo que debe evitarse es la Ley Le Chapelier, promulgada durante la Revolución Francesa, que prohibió la existencia de cualquier asociación que pretendiera representar a un grupo de ciudadanos.Positiva: es la ayuda brindada desde el Estado, para auxiliar a determinadas personas -jubilados, indigentes- y a determinados sectores o grupos sociales -desgravaciones impositivas, tarifas de fomento. 5.  PARTICIPACION El hombre, sólo o asociado con otros, contribuye a la vida cultura, económica, pólitica, de la sociedad en que vive.  La participación comunitaria es una aspiración legítima y una exigencia necesaria para el logro del bien común.En el plano político, la Centesimus Annus afirma que la  Iglesia aprecia el sistema  de la democracia, en cuanto los ciudadanos participan en la elección de los gobernantes, en su control y su sustitución por  vías pacíficas. Es claro que, para la Iglesia, la democracia se entiende como régimen político o forma de Estado opuesta al totalitarismo, y por lo tanto es compatible con cualquier forma de gobierno. Apunta más al tipo de relaciones entre los gobernantes y los ciudadanos, que a una forma determinada de organización jurídica. 6.  SOLIDARIDADLa solidaridad confiere particular relieve a la intrínseca sociabilidad de las personas, a la igualdad de todos en dignidad y derechos, al camino común de los hombres y de los pueblos hacia una unidad cada vez más convencida. El proceso de aceleración de la interdependencia entre las personas y los pueblos debe estar acompañado por un crecimiento en el plano ético-social igualmente intenso, para así evitar las nefastas consecuencias de una situación de injusticia de dimensiones planetarias, con repercusiones negativas incluso en los mismos países actualmente más favorecidos.La fuente de este principio es el vínculo filial entre todos los hombres, que tenemos el mismo Padre. Es, a la vez:-principio social, ordenador de la  convivencia en paz, que favorece la concordia.-virtud moral: consistente en la determinación firme y perseverante de empeñarse por el bien común, lo que hace a todos responsables  de todos.Evitando el individualismo  y el sectarismo,  implica el reconocimiento de la deuda que tenemos con la sociedad: cultura, bienes colectivos, que facilitan la existencia humana. En el mensaje de Cristo encontramos un nexo de solidaridad y caridad, que nos enseña a mar al prójimo, hasta el extremo de  dar la vida por los hermanos. DOCTRINA SOCIAL Y ACCIÓN ECLESIAL “Es absolutamente indispensable -sobre todo para los fieles laicos comprometidos de diversos modos en el campo social y político- un conocimiento más exacto de la doctrina social de la Iglesia” (Christifideles laici, 60). Este patrimonio doctrinal no se enseña ni se conoce adecuadamente: esta es una de las razones por las que no se traduce pertinentemente en un comportamiento concreto.Es importante, sobre todo en el contexto de la catequesis, que la enseñanza de la doctrina social se oriente a motivar la acción para evangelizar y humanizar las realidades temporales. La doctrina social ha de estar a la base de una intensa y constante obra de formación, sobre todo de aquella dirigida a los cristianos laicos. Esta formación debe tener en cuenta su compromiso en la vida civil; “A los seglares les corresponde, con su libre iniciativa y sin esperar pasivamente consignas y directrices, penetrar de espíritu cristiano la mentalidad y las costumbres, las leyes y las estructuras de la comunidad en que viven” (Populorum progresio, 81). El primer nivel de la obra formativa dirigida a los cristianos laicos debe capacitarlos para encauzar eficazmente las tareas cotidianas en los ámbitos culturales, sociales, económicos y políticos, desarrollando en ellos el sentido del deber practicado al servicio del bien común.El segundo nivel se refiere a la formación de la conciencia política para preparar a los cristianos laicos al ejercicio del poder político: “Quienes son o pueden llegar a ser capaces de ejercer ese arte tan difícil y tan noble que es la política, prepárense para ella y procuren ejercitarla con olvido del propio interés y de toda ganancia venal” (Gaudium et spes, 75).Con especial referencia a la realidad local, el Obispo tiene la responsabilidad de promover la enseñanza y difusión de la doctrina social, a la que provee mediante instituciones apropiadas. Con la programación de oportunos itinerarios formativos, el presbítero debe dar a conocer la doctrina social y promover en los miembros de su comunidad la conciencia del derecho y el deber de ser sujetos activos de esta doctrina. Un ámbito especial de discernimiento para los fieles laicos concierne a la elección de los instrumentos políticos, o la adhesión a un partido y a las demás expresiones de la participación política. Es necesario efectuar una opción coherente con los valores, teniendo en cuenta las circunstancias reales.El cristiano no puede encontrar un partido político que responda plenamente a las exigencias éticas que nacen de la fe y de la pertenencia a la Iglesia: su adhesión a una formación política no será nunca ideológica, sino siempre crítica, a fin de que el partido y su proyecto político resulten estimulados a realizar formas cada vez más atentas a lograr el bien común, incluido el fin espiritual del hombre.  Conclusiones 1) El Compendio constituye un aporte a los fieles, comparable al Catecismo, y está estructurado en una forma similar, con un Índice Analítico de 158 páginas, que facilita la búsqueda de los temas. 2) Se aclara que: “Las aportaciones múltiples y multiformes -que son también expresión del sentido sobrenatural de la fe de todo el pueblo- son asumidas, interpretadas y unificadas por el Magisterio, que promulga la enseñanza social como doctrina de la Iglesia” (79). No han faltado, hasta ahora, fieles -laicos y religiosos- que estimaban que no existía una doctrina social, sino que cada Pontífice expresaba en los documentos su propia opinión. Si bien era una tesis sin fundamento, a partir del Compendio queda ratificada la validez y obligatoriedad de la Doctrina Social de la Iglesia. “Es Magisterio auténtico, que exige la aceptación y adhesión de los fieles” (80). 3) “El peso doctrinal de las diversas enseñanzas y el asenso que requieren depende de su naturaleza, de su grado de independencia respecto a elementos contingentes y variables, y de la frecuencia con la cual son invocadas” (80). Esta regla interpretativa nos lleva a considerar necesario distinguir en cada artículo del Compendio:   a) Frases que están avaladas por un documento pontificio, citado a pié de página. b) Frases que comentan o amplían una referencia doctrinaria, del tipo anterior, o son colocadas como epígrafe, al comenzar un artículo.Estimamos que las frases del segundo tipo (“b”) pueden suscitar dudas y hasta objeciones lícitas, si tienen una sintáxis confusa o contienen un concepto contradictorio con la doctrina tradicional. 4) Nos permitimos señalar un ejemplo concreto: el epígrafe al artículo 395:“El sujeto de la autoridad política es el pueblo, considerado en su totalidad, como titular de la soberanía”.Esta frase no está avalada por ninguna referencia, y contradice explícitamente varios textos pontificios: -León XIII, Inmortale Dei, 2: ”Autoridad que, como la misma sociedad, surge y deriva de la Naturaleza, y, por tanto, del mismo Dios, que es su autor. De donde se sigue que el poder público, en sí mismo considerado, no proviene sino de Dios. Sólo Dios es el verdadero y supremo Señor de las cosas. Todo lo existente ha de someterse y obedecer necesariamente a Dios. Hasta tal punto, que todos los que tienen el derecho de mandar, de ningún otro reciben este derecho si no es de Dios, Príncipe supremo de todos. No hay autoridad sino por Dios (Rom, 13,1)”  -León XIII, Diuturnum illud,:“Muchos de nuestros contemporáneos, siguiendo las huellas de aquellos que en el siglo pasado se dieron a sí mismos el nombre de filósofos, afirman que todo poder viene del pueblo. Por lo cual, los que ejercen el poder no lo ejercen como cosa propia, sino como mandato o delegación del pueblo y de tal manera que tiene rango de ley la afirmación de que la misma voluntad popular que entregó el poder puede revocarlo a su antojo. Muy diferente es en este punto la doctrina católica, que pone en Dios, como en principio natural y necesario, el origen del poder político”. (3) “Es importante advertir en este punto que los que han de gobernar los Estados pueden ser elegidos, en determinadas circunstancias, por la voluntad y juicio de la multitud, sin que la doctrina católica se oponga o contradiga esta elección. Con esta elección se designa el gobernante, pero no se confieren los derechos del poder. Ni se entrega el poder como un mandato, sino que se establece la persona que lo ha de ejercer” (4). De aquella herejía [Reforma] nacieron en el siglo pasado una filosofía falsa, el llamado derecho nuevo, la soberanía popular y una descontrolada licencia, que muchos consideran como la única libertad” (17). -San Pío X alertó en Notre Charge apostolique, que la Iglesia:Ha condenado una democracia que llega al grado de perversidad que consiste en atribuir en la sociedad la soberanía al pueblo” (9). 5) Llama la atención que el Compendio no haya incluido un capítulo para analizar la doctrina sobre la educación. 6) Asimismo, en el Índice Analítico no se han incluido temas importantes, como: liberalismo, marxismo, socialismo, comunismo, secularismo y teología de la liberación. En la Agenda Social, que fue una primera versión del Compendio, publicada en 2002, figuraron en el Índice Temático: socialismo, marxismo y comunismo.Da la impresión que se ha preferido hablar de individualismo, en lugar de liberalismo, y de colectivismo, en lugar de marxismo, socialismo o comunismo. Esto deja un vacío conceptual y puede confundir a quienes lean el Compendio sin preparación previa.Por eso, es importante recordar el peligro de las ideologías, y afirmar como lo hizo Pablo VI, en la Octogesima adveniens: “El cristiano que quiere vivir su fe en una acción política concebida como servicio, no puede adherirse, sin contradecirse a sí mismo, a sistemas ideológicos que se oponen, radicalmente o en puntos sustanciales, a su fe y a su concepción del hombre. No es lícito, por tanto, favorecer a la ideología marxista....Tampoco apoya el cristiano la ideología liberal...” (26).“¿Es necesario subrayar las posibles ambigüedades de toda ideología social? (27).   Córdoba, Mayo de 2005.- [Acción,78]     



[i]  Pontificio Consejo “Justicia y Paz”. “Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia”; Buenos Aires, Conferencia Episcopal Argentina, 2005, 570 pgs.

[ii]  Sacheri, Carlos. “La Iglesia y lo social”; Bahía Blanca, La Nueva Provincia, 1972, pgs. 11/14.

28/12/2006 15:20 Autor: cecivicos. Enlace permanente. Tema: No hay comentarios. Comentar.


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