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Clientelismo

 VIOLENCIA EN LA POLÍTICA 

“Las patotas que estremecieron a tiros el último adiós a Juan Domingo Perón viven de la política sucia, capaz de destrozar el Palacio de la Legislatura porteña, tomar una comisaría, armar contramarchas a marchas opositoras, apalear a estudiantes en una asamblea universitaria o quebrar una huelga de médicos con el puño de la prepotencia. La violencia agazapada, guiada desde la trastienda del poder por punteros políticos, caciques gremiales o referentes que hacen del control territorial una cuestión de vida o muerte.

Sacarles una radiografía implica ver por dentro un fenómeno que no es nuevo, pero que impide a los argentinos vivir en paz. Llevan tantas cosas escondidas que no pasarían ningún detector de metales sin el chirrido de la sirena.

Esto averiguó Clarín:Los patoteros se mueven por la plata, no por la ideología. Lo explican dirigentes con experiencia en la realización de grandes movilizaciones: Armar un acto mediano, con 4.000 personas, hoy implica comprar 3.000 asistentes, porque los punteros tercerizaron las convocatorias y apenas pueden juntar 1.000 tipos. Hay bolseros que atienden en mesas de café de Avellaneda, La Matanza o Lanús y te cobran 150 pesos por micro, más 10 o 20 pesos por persona.

Si querés, te venden el micro lleno, con 30 tipos adentro. Se los llama micreros y los vas a ver siguiendo al chofer durante el acto, porque si no pueden quedarse plantados en la Plaza de Mayo, sin pasaje de vuelta. Cuando se cree que el clima puede ponerse espeso, la búsqueda de voluntarios se hace en lugares marginales, en las esquinas más pesadas.

Según estos especialistas, se consiguen verdaderos lúmpenes dispuestos a todo, por 50 pesos.Las fuentes consultadas coinciden en otro dato inquietante: en muchas convocatorias, además de plata los manifestantes contratados reciben droga. Es terrible, ya no se conforman con el sándwich y la coca, ni siquiera cerveza. Muchos exigen cocaína, señalan.

Funcionarios, jueces y militantes admiten que la cantera más fértil para cosechar matones la ofrecen las barrabravas de los clubes de fútbol.”“El sindicalista Juan Pablo Pata Medina, de la seccional La Plata de la UOCRA, ocupó la quinta de San Vicente desde bien temprano con unos 1.800 militantes, muchos de ellos provenientes de las barras de Estudiantes de La Plata y Deportivo Cambaceres, de Ensenada. Del otro lado se paró la gente de Pablo Moyano, de donde salieron los disparos detectados por la tele. En ese grupo reportaban barras de Independiente -conde Moyano hijo forma parte de la comisión directiva- y de Dock Sud.”

(Clarín, 22-10-06) [DP 93]  

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