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Argentina

Triple A y terrorismo de Estado 

“En 1973, cuando Perón volvió al poder, confluían dos conflictos. El principal se hallaba en la puja corporativa: trabajadores y empresarios buscando inclinar en su favor la acción del Estado. Por otro lado, en el seno del peronismo, con la sucesión a la vista, competían sus dirigentes tradicionales, sindicalistas y políticos, y un grupo nuevo, Montoneros, dotado de un aparato militar y una densa organización de base. Se confiaba en que Perón pudiera reconstituir la fuerza del Estado, para controlar la lucha de intereses, y que absorbiera, a fuerza de carisma, el conflicto interior del peronismo.

En el primer caso, intentó con el Pacto Social y fracasó. En el segundo, decidió fortalecer a los por entonces más débiles, los dirigentes tradicionales, que construyeron su propia fuerza armada. Aquí comienza, en rigor, el terrorismo de Estado, pues ese aparato se montó en los sótanos del Ministerio de Bienestar Social, tuvo el apoyo de jefes policiales en actividad y recibió su bautismo el 20 de junio de 1973, en Ezeiza.

Es fácil comprender su dimensión terrorista, jalonada por unos cuantos cadáveres, equivalente al terrorismo de sus rivales y competidores. ¿Es justo llamarlo estatal? La cuestión puede parecer trivial, pero no lo es a los fines de la justicia. Hay países en los que la línea que separa el Estado de la sociedad es clara, pero no era el caso de la Argentina de entonces. A lo largo del siglo XX, el Estado había hecho mucho más que establecer normas para la competencia de intereses: había intervenido repartiendo beneficios, prebendas y privilegios.

Cada uno de los intereses buscó cómo asegurar su posición, colonizando la porción respectiva del Estado: los productores rurales, el ministerio de Agricultura; los médicos, el de Salud Pública; los sindicalistas, el de Trabajo, y así siguió hasta hoy. ¿Puede hoy saberse dónde termina la sociedad y empieza el Estado en el caso del PAMI, donde es difícil distinguir a gerentes de gerenciadores?

Por otra parte, la barbarización de la convivencia que progresivamente caracterizó la cultura política argentina de la segunda mitad del siglo XX volvió normales métodos al principio excepcionales para dirimir los conflictos. Quien podía, no vacilaba en utilizar la herramienta estatal, ya fuera para actuar o para asegurarse el encubrimiento y la impunidad. Es una historia bien conocida en el campo del sindicalismo, pero no ajena al mundo empresario, donde imperios construidos con el favor estatal cambiaron de mano luego de que se esgrimieron razones ante las cuales nadie podía resistirse

Lo singular de estos años fue la manera inadvertida como esto se convirtió en natural. En su momento, Perón sostuvo que los conflictos políticos se resolvían con la Policía; detrás del sentido republicano inicial de esta frase emerge otro, siniestro, que remite a López Rega, Villar y Almirón. ¿Sus adversarios en la puja interna tenían más preocupaciones por mantener separados los campos de lo estatal y lo societal? No lo parece, a juzgar por el entusiasmo con que se lanzaron a capturar fragmentos de ese Estado en la coyuntura de 1973, y también por la relación que establecieron entre la administración estatal y su aparato militar.

En suma, la distinción que hoy nos parece tan clara, entre un Estado neutro, que administra la ley, y una sociedad que procesa sus conflictos en el marco fijado por el Estado no tenía mayor sentido para sus protagonistas de entonces. Tampoco tenía sentido por entonces otra distinción, que hoy nos parece clara, entre los medios y los fines: para unos y para otros, y para el resto, que contemplaba y hacía coro, la vida humana estaba lejos de ser un valor absoluto. En ese sentido, la imagen de esos años, entre 1973 y 1976, que la justicia nos invita a examinar, es posiblemente tan siniestra como la de los siguientes.

Creo que entramos en un territorio conflictivo de la memoria, en el que la unanimidad de la construcción democrática -si algo queda de ella- puede conmoverse.”

(Luis Alberto Romero, La Nación, 14-1-07)  

[DP 112]

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Quienes somos

El CENTRO DE ESTUDIOS CÍVICOS fue creado el 5-3-1982, en la ciudad de Córdoba (Argentina), con la finalidad de estudiar en forma permanente la realidad nacional, a la luz de la Doctrina Social de la Iglesia.

Responsables: Flavia y Mario Meneghini

cecivicos@gmail.com

Situación de la Argentina

Todos estamos llamados a la paz, ¿cómo lograrla?  

Por José María Saccheri (*)  

Nadie puede discutir que la Paz sea algo importantísimo, para la Argentina en particular, y para el mundo en general. Nadie puede discutirlo con palabras, pero hay gente que lo discute con hechos. Como la ETA en España, que acaba de demostrar su vocación por la violencia, el odio y el resentimiento. La Paz es un objetivo permanente y demasiado importante, como para que lo puedan manejar los que ignoran cuestiones elementales de la Filosofía Política y la Historia, por ello debemos ser cuidadosos en su análisis y propuesta de soluciones.

La Paz no pueden manejarla los que ignoran cuestiones tan graves como las consecuencias, para toda una Nación, de algo tan tremendo como una guerra. El actual presidente de los argentinos es uno de éstos, pero no es el único; hay demasiada gente ignorante que está entreverada entre la gente de bien y debemos cuidarnos de los “lobos disfrazados de corderos".

El problema de la guerra de los años 70, es un problema político. No es un problema jurídico. Fue una guerra, y así lo han reconocido los propios terroristas en miles de oportunidades, en importantísimos documentos de los terroristas, documentos de todos los gobiernos desde 1960 -de jure y de facto- hasta el 2003, todos los diarios y revistas importantes de aquellos años. Hasta el importantísimo diario "La Opinión" que dirigía Jacobo Timermann, reconoce con una claridad que habría que releer varias veces, que aquellos hechos constituían una guerra.

Fue una guerra civil, un "conflicto armado no internacional" como lo establecen con absoluta claridad los cuatro Convenios de Ginebra de 1949, y los dos protocolos adicionales (I y II) aprobados en las Naciones Unidas en 1977. Nuestro país adhirió a estos tratados adicionales, en el año 1988, a través de la ley 23.379. Y ese tratado internacional nos obliga a todos los argentinos, desde el Dr. Kirchner para abajo, o mejor dicho para arriba...

Ni el gobierno, ni muchos que -voluntariamente o no, lo acompañan- entienden que una amnistía no es un pedido de Perdón, ni un "perdón" en el sentido estricto de la palabra. Un indulto es un perdón, una amnistía no lo es. En nuestra historia política hubo desde 1810, 24 amnistías, es decir 24 actos del poder político, echando un manto de olvido sobre los delitos políticos. Y ese manto de olvido o de piedad, mal que le pese a Kirchner, no es para los "militares genocidas", es para todos los que cometieron errores u horrores en aquella triste guerra terrorista de los años 70.

Es para los terroristas que asesinaron inocentes como Kunkel, Bettini, Villanueva y tantísimos otros que están en el gobierno, y también para quienes combatieron el terror y, en ese fragor del combate cometieron errores, aunque los Comandantes en Jefe ya hayan sido juzgados y condenados. Que la última "amnistía" haya sido una simple liberación de asesinos por parte de sus cómplices, en el gobierno del Dr. Héctor J. Cámpora, y haya sido un fracaso, no quiere decir que la amnistía no sea un recurso atendible para lograr la Paz.

Una amnistía significa una suerte de "olvido" político, no un olvido histórico de hechos políticos graves que, generalmente, han producido muertes, heridas y persecuciones graves. Y el instituto de la amnistía es para TODOS los que lucharon en aquella contienda, no sólo para los de un lado. La última amnistía, no fue una amnistía, por más nombre de "ley" que le hayan puesto aquellos congresales del 26 de mayo. No podemos considerar que eso fue una amnistía real, aun cuando haya sido denominada "Ley de amnistía". En 1973 sólo salieron en libertad los terroristas que habían matado ciudadanos, el otro terrorismo, aquel del que se acusa a los gobiernos militares, no existía; tampoco existía el combate por cualquier medio que dispuso el Gral. Perón cuando asumió su tercera presidencia el 12 de octubre de 1973, que ahora quiere investigar el juez admirador de bellos efebos.

Las amnistías han sido utilizadas muchas veces por muchos gobiernos del mundo, y son la única solución posible para las guerras civiles o conflictos civiles graves, pues de lo contrario se traslada, al haber víctimas y victimarios, esa lucha y venganza política, a los hijos de los muertos y heridos, y a los hijos de sus hijos, y ello no ayuda a la Paz. El Protocolo II de los convenios de Ginebra, al que adhirió el gobierno de Alfonsín, establece (art. 6, inc. 5º): "5. A la cesación de las hostilidades, las autoridades en el poder procurarán conceder la amnistía más amplia posible a las personas que hayan tomado parte en el conflicto armado o que se encuentren privadas de libertad, internadas o detenidas por motivos relacionados con el conflicto armado."

Esto no es un invento de las víctimas, o de alguna víctima en particular, del terrorismo que sufrió nuestra Argentina; esto es un documento de las Naciones Unidas que es ley en casi todos los países civilizados del mundo. Y Kirchner está obligado a cumplir esta ley, y no lo hace, y no sólo no lo hace sino que echa leña al fuego de la ya convulsionada sociedad argentina; por esa actitud le cabe una sentencia condenatoria penal a nuestro presidente Kirchner, por incumplir los tratados internacionales.

Nosotros, como víctimas que somos del Terrorismo, pues a nuestro padre (Profesor de Filosofía de 41 años y siete hijos) lo asesinaron terroristas en pleno gobierno democrático el 22 de diciembre de 1974, hemos ofrecido una mano abierta -solamente para lograr la Paz- por que la Paz de la Argentina está muy por encima del vuelo corto de las gallinas, que por una u otra razón, pugnan por una supuesta "Justicia" que no llega y no parece llegar nunca. No la ofrecimos para que liberen a los de un "bando", ni que no condenen a los terroristas, sino que la ofrecimos por un valor muy superior, que es la Paz.

El problema es un problema de orden político, y no es un problema "judicial". Si fuera un problema judicial, se aplicaría el Derecho: el derecho de la guerra para los tiempos de guerra, y el derecho de paz para los tiempos de paz. En los tiempos de guerra esa posibilidad de aplicar el derecho de la paz, no existe en la realidad concreta de la vertiginosa situación bélica. Entonces, si el problema es un problema judicial, que se sigan las reglas judiciales del debido proceso que establecen nuestra Constitución Nacional y las leyes concordantes.  

Pero ya hemos visto los argentinos que no hay administración, real y concreta de Justicia, hemos visto hasta el cansancio que en nuestro país, la administración de justicia está tan manoseada, que casi ha perdido su sentido. Entonces, si el problema es político, no podemos ser tan inocentes, tan crédulos, de creer cándidamente, que el problema se va a solucionar con éstos jueces. El tonto que no ve esta realidad, se convierte a la larga en un necio que no quiere verla. El único problema acá es político, y es político el amañado secuestro de Gerez, y es amañadísimo el discurso en cadena nacional del presidente de los argentinos, en que nos desafía burdamente desde el pedestal de una operación política tan mal hecha.

No podemos entonces darle credibilidad a un politiquero como Gerez, ni menos podemos contestar seriamente al discurso de un presidente que se sube lucrativamente a una operación política de tan baja estofa, mintiendo y jugando con las emociones de los argentinos de bien.

La mano abierta que ofrecimos el pasado 5 de octubre, aun a los asesinos de nuestro padre, no es para obtener ninguna ganancia. Por el contrario, nosotros, con ese gesto hermano, ofrecíamos perder nuestra posibilidad de buscar y encontrar a terroristas asesinos, como Garzón Maceda que mató a mi padre, que vive tranquilamente como si fuese un ciudadano igual que Ud. y que yo, que nunca asesinamos a nadie. No perdimos el derecho por ese gesto que nos honra, pero resignábamos el derecho de ejercer la vindicta pública, que es la persecución de los criminales que asesinaron a nuestros padres, hijos o hermanos.

Pero como el gobierno no sólo no aceptó el gesto de poder "perdonar" a los asesinos terroristas, sino que nos agravió a pesar de ser "víctimas", con discursos, declaraciones, solicitadas y nuevos discursos por cadena nacional, que ahora quieren olvidar rápidamente, nos vemos relevados de nuestro ofrecimiento de Paz. Nuestro ofrecimiento de paz ha sido bienvenido y aceptado por todos los argentinos que verdaderamente valoran la Paz. Pero el rechazo gubernamental y de algunos asesinos instalados en el poder, nos obliga a iniciar el largo camino de la justicia para enjuiciar a los terroristas que masacraron a nuestros padres civiles e inocentes, y también a todos aquellos que no eran civiles, y murieron defendiéndonos a los argentinos para que vivamos con una bandera celeste y blanca, y no con un trapo rojo con la hoz y el martillo. Pero ese camino de la "justicia" es largo y lleno de sinsabores, los abogados lo sabemos largamente, y veremos si el trabajo de llevar a los delincuentes a un tribunal podremos lograrlo; no es fácil. Para ello hacen falta muchas ganas de trabajar, mucho empeño, mucha esperanza y tenacidad. Pero sobre todo -y eso es realmente difícil- jueces probos y políticos dispuestos a no inmiscuirse (desconsiderando gravemente los principios republicanos) en las cuestiones ajenas a la Justicia.

Una cosa es declamar la Paz y dar lindos discursos sobre ella. ¿Cómo lograr la Paz? La paz no se logra sólo con la Justicia humana, se logra con el perdón y la grandeza. La paz no se logra con el mero olvido, se logra a partir de la verdadera historia, y a ello hay que sumarle gestos magnánimos para poder superar las ofensas y dolores tan grandes recibidos, y caminar -todos los argentinos juntos- hacia una Patria grande con la que soñaron nuestros abuelos. La Paz se construye poniendo el hombro para construirla despacito, ladrillo a ladrillo, paso a paso, minuto a minuto... A eso los invito.  

(*) Abogado y Profesor de Derechos Humanos    

www.diario7.com.ar  14-Jan-2007   

Situación de la Argentina

Cuando Ítalo Luder pidió la expulsión de Kirchner del PJ  

 RÍO GALLEGOS (OPI Santa Cruz).

Fue en 1983, durante la llegada a Río Gallegos del candidato a la presidencia de la Nación. El Ateneo Juan D. Perón cuyo titular era Néstor Kirchner ‘organizó’ una recepción que fue un dislate. Luder terminó pidiendo que a Kirchner lo desafiliaran y echaran del PJ santacruceño. De acuerdo a un importante testimonio relevado en estos días en Santa Cruz sobre los años ‘70/’80 y la actividad política del actual presidente argentino Néstor Kirchner, tal como le refiriera a OPI un viejo militante montonero de entonces, “el joven estudiante (Néstor Kirchner) era considerado simplemente un correo y resistido por algunos que lo consideraban simplemente “un revoltoso”, nos expresó sucintamente.

Organización cero

En oportunidad de la campaña presidencial de Italo Luder, quien llegó acompañado de Deolindo Bittel (año 1983), el Ateneo Gral. Perón que lideraba Néstor Kirchner en Río Gallegos fue el encargado de preparar la llegada del candidato a la ciudad, recepción, organización de los discursos, actos protocolares y demás cuestiones que estaban directamente vinculadas al arribo del prominente hombre del peronismo argentino en el afloramiento de la democracia en el país.

Luder en octubre de 1975, provisionalmente a cargo de la Presidencia en ausencia de Isabel Martínez de Perón, quien había viajado a Córdoba por razones de salud, firmó los decretos Nº 2.770/71/72. Este último establecía en su artículo 1º: “Las Fuerzas Armadas bajo el Comando Superior del presidente de la Nación, que será ejercido a través del Consejo de Defensa, procederá a ejecutar operaciones militares y de seguridad que sean necesarias a los efectos de aniquilar el accionar de los elementos subversivos en todo el país”.

Después de eso vino el aquelarre de sangre que comenzó con la actividad de la Triple A y fue continuada por las FF.AA. Ese mismo Luder llegó a Río Gallegos en 1983 bajo el paraguas del Ateneo peronista, que tuvo la responsabilidad de organizar los detalles del evento y a cuya cabeza estaba el joven ‘militante’ Kirchner, acompañado por su amigo Felipe Ludueña. Sin embargo los desórdenes, de todo tipo, que rodearon la llegada del candidato a Santa Cruz hizo que, inmediatamente, Ítalo Luder ordenara interponer un pedido de expulsión del Partido Justicialista tanto de Kirchner como de Ludueña, catalogándolos de “inoperantes y revoltosos”.  

Salvado por la providencia Solamente la rápida, e inteligente, intervención de Argentino del Valle López, por ese entonces titular del Tribunal de Disciplina del PJ santacruceño, salvó a Néstor Kirchner de la sanción solicitada, expediente que estaba presentado cuando el Tribunal en Santa Cruz era liderado por el Dr. Alberto Porto, quien previamente se había desempeñado como presidente de Superior Tribunal de Justicia de la provincia y más tarde fuera ministro de Gobierno de Arturo Puricelli como Gobernador. La nota que había presentado Luder ante el Tribunal de Disciplina era lapidaria y, si bien a Kirchner lo castigaba por el desastre organizativo como responsable del Ateneo, la solicitud de expulsión de Ludueña se fundamentó en que, por su culpa, el PJ perdió el Colegio Electoral de aquellos años. Ocurre que Ludueña no concurrió a votar como elector presidencial, dejando al partido fuera del juego en un lugar clave para las proyecciones del PJ en Santa Cruz.

Finalmente el Tribunal de Disciplina no juzgó pertinente la expulsión de Kirchner y se limitó a formalizar un expreso llamado de atención y el incidente no pasó de allí. Yo lo garantizo, ¿y qué? Sin embargo, Ludueña siguió al lado de Kirchner en los años sucesivos al ‘83, cuando el abogado ya enfocaba su norte magnético hacia el poder central de Santa Cruz, previo paso por la intendencia de la capital provincial. Y fue Ludueña, precisamente, quien le presentó a Kirchner al titular del sindicato de trabajadores petroleros, Diego Ibáñez, a través de otro conocido personaje que con el tiempo iba a transformarse en su cuñado, ‘Bombón’ Armando Mercado.

Ibáñez, íntimo amigo de Carlos Menem y de la más estrecha confianza de Lorenzo Miguel e integrante de la ‘burocracia sindical’ de los ’70 resultó clave para el ascenso político de Kirchner. De aquel contacto surgió la primera garantía que tuvo Néstor Kirchner para obtener el equivalente a US$ 2 millones, con el fin de financiar su incipiente campaña, suma que Ibáñez le solventó garantizándole el préstamo que concedió el ex Banco Provincia de Santa Cruz, que era 100% estatal.

Antes de aquel inicio político -y que no se frenaría hasta lograr su máxima meta, la Presidencia-, surge una anécdota muy elocuente de la entrega de Kirchner a la causa. Nos decía este viejo militante que nuestro coterráneo Néstor Kirchner, entre el ‘73 y el ’83, “era correo de los innombrables y no me olvido cuando Néstor y otros más, por orden superior, repartían juguetes frente a LU14 y les hacían decir “Si Evita viviera Isabel sería copera”.  

Gentileza Nuevoencuentro.com 

 www.diario7.com.ar  14-Jan-2007   

Situación de la Argentina

 No existe una política de drogas 

“Según el Primer Estudio Comparativo sobre Uso de Drogas en Estudiantes Secundarios de Países Sudamericanos, realizado por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y la Comisión Interamericana para el Control de Drogas, de la Organización de Estados Americanos, la Argentina es el país sudamericano con más alto consumo de cocaína entre estudiantes secundarios y el segundo por la pasta base.

Efectuado entre escolares de entre 13 y 17 años, el informe incluye datos de la Argentina, Brasil, Bolivia, Colombia, Ecuador, Paraguay, Perú, Uruguay y Chile, que es el país de la región que más graves problemas tiene en ese sentido. El estudio midió la prevalencia de diferentes sustancias ilegales y encontró que el 2,5 por ciento de los estudiantes secundarios de nuestro país consumió cocaína al menos una vez durante el último año. Se trata de más o menos 85.000 adolescentes escolarizados.

Quedan en las sombras, por lo tanto, los jóvenes que están fuera del sistema educativo y que son quienes tienen mayor riesgo de sufrir adicciones. El Segundo Estudio Nacional sobre Consumo de sustancias Psicoactivas en Población Escolar de la Argentina, que reveló a 62.700 alumnos de colegios privados y públicos de todo el país, arrojó que el 3,5 por ciento de los estudiantes consumieron droga alguna vez en su vida, un aumento del 170 por ciento en apenas cuatro años.”

“Otra de esas conclusiones es la de que a mayor disponibilidad de drogas al alcance de los estudiantes, mayor es el consumo.”

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“Tales estrategias tampoco fueron incorporadas en su totalidad a la ley de educación. Las propuestas de la secretaría de Programación para la Prevención de la Drogadicción y la Lucha contra el Narcotráfico (Sedronar) sobre el tema de las adicciones quedaron reducidas a sólo un inciso, cuando lo recomendable hubiese sido contemplarlas e incluirlas, siguiendo la experiencia de otros países.

El último presupuesto votado para la Sedronar le asigna una partida de 18.400.000 pesos. Esta partida es a todas luces insuficiente para cubrir las necesidades de ese organismo. En cambio, Chile tiene un presupuesto de 18 millones de dólares; Brasil, de 46,2 millones de dólares; Bolivia, 23,2; Uruguay, 8,3; Perú, 6,8; Paraguay, 1,2; y Ecuador 13,1 millones de dólares.”(

La Nación, 9-1-07, Editorial) 

[DP 111]

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Situación de la Argentina

Pobreza 

“Así, una familia integrada por un matrimonio joven y dos hijos pequeños necesita, como mínimo, un ingreso de $ 414,49 para no caer en la indigencia, que se define como la falta de accesibilidad a los alimentos más básicos.A su vez, un hogar con esas características requiere de $ 899,44 para no vivir en la pobreza. Los datos fueron difundidos ayer por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec).” 

(La Nación, 9-1-07)

Discurso de Benedicto XVI

Audiencia al Cuerpo Diplomático acreditado ante la Santa Sede

Lunes 8 de enero de 2007  

Señor Decano, Excelencias, Señoras y Señores: 

Con mucho gusto os recibo hoy para esta tradicional ceremonia de intercambio de felicitaciones. Aunque se renueva cada año, no se trata sin embargo de una simple formalidad, sino de una ocasión para consolidar nuestra esperanza y para comprometernos aún más al servicio de la paz y del desarrollo de las personas y de los pueblos. En primer lugar, deseo agradecer a vuestro Decano, el Embajador Giovanni Galassi, las amables palabras con las que ha expresado vuestra felicitación. Dirijo también un saludo particular a los Embajadores que participan por primera vez en este encuentro. A todos os expreso mis más cordiales votos y os aseguro mis oraciones para que el 2007 sea para vosotros, vuestras familias y colaboradores, para todos los pueblos y para quienes los rigen, un año de prosperidad y de paz.

Al inicio del año se nos invita a mirar la situación internacional para examinar los retos que debemos afrontar juntos. Entre las cuestiones esenciales, ¿cómo no pensar en los millones de personas, especialmente mujeres y niños, que carecen de agua, comida y vivienda? El escándalo del hambre, que tiende a agravarse, es inaceptable en un mundo que dispone de bienes, de conocimientos y de medios para subsanarlo. Esto nos impulsa a cambiar nuestros modos de vida y nos recuerda la urgencia de eliminar las causas estructurales de las disfunciones de la economía mundial, y corregir los modelos de crecimiento que parecen incapaces de garantizar el respeto del medio ambiente y un desarrollo humano íntegral para hoy y sobre todo para el futuro. Invito de nuevo a los Responsables de las Naciones más ricas a tomar las iniciativas necesarias para que los países pobres, que a menudo poseen muchas riquezas naturales, puedan beneficiarse de los frutos de sus propios bienes.

Desde este punto de vista, es también motivo de preocupación el retraso en el cumplimiento de los compromisos asumidos por la comunidad internacional en los años recientes. Sería, pues, de desear la reanudación de las negociaciones comerciales de "Doha Development Round" de la Organización Mundial del Comercio, así como la continuación y la aceleración del proceso de anulación y reducción de la deuda de los países más pobres, sin que eso esté condicionado por medidas de ajuste estructural, perjudiciales para las poblaciones más vulnerables.

Igualmente, en el ámbito del desarme, se multiplican los síntomas de una crisis progresiva, vinculada a las dificultades en las negociaciones sobre las armas convencionales así como sobre las armas de destrucción masiva, y, por otra parte, al aumento de los gastos militares a escala mundial. Las cuestiones de seguridad, agravadas por el terrorismo que es necesario condenar firmemente, deben tratarse con un enfoque global y clarividente.

Por lo que se refiere a las crisis humanitarias, conviene tener en cuenta que las Organizaciones que las afrontan necesitan un apoyo más fuerte, a fin de que puedan proporcionar protección y asistencia a las víctimas.

Otra cuestión que adquiere siempre más relieve es la de los movimientos de personas: millones de hombres y mujeres se ven obligados a dejar sus hogares o su patria debido a violencias, o a buscar condiciones de vida más dignas. Es ilusorio pensar que los fenómenos migratorios puedan ser bloqueados o controlados simplemente por la fuerza. Las migraciones y los problemas que crean deben afrontarse con humanidad, justicia y compasión.

¿Cómo no preocuparse también de los continuos atentados a la vida, desde la concepción hasta la muerte natural? Tales atentados afectan incluso a regiones donde la cultura del respeto de la vida es tradicional, como en África, donde se intenta trivializar subrepticiamente el aborto por medio del Protocolo de Maputo, así como por el Plan de acción adoptado por los Ministros de Sanidad de la Unión Africana, y que dentro de poco se someterá a la Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno. Se extienden también amenazas contra la estructura natural de la familia, fundada en el matrimonio de un hombre y una mujer, así como los intentos de relativizarla dándole el mismo estatuto que a otras formas de unión radicalmente diferentes. Todo esto ofende la familia y contribuye a desestabilizarla, violando su carácter específico y su papel social único. Otras formas de agresión a la vida se cometen a veces al amparo de la investigación científica. Se apoya en la convicción de que la investigación no está sometida más que a las leyes que ella se da a sí misma, y que no tiene otro límite que sus propias posibilidades. Es el caso, por ejemplo, del intento de legitimar la clonación humana para hipotéticos fines terapeúticos.Este cuadro preocupante no impide percibir elementos positivos que caracterizan nuestra época. Quisiera mencionar, en primer lugar, la creciente toma de conciencia sobre la importancia del diálogo entre las culturas y entre las religiones. Se trata de una necesidad vital, concretamente ante los retos comunes que afectan a la familia y a la sociedad. Por otra parte, pongo de relieve numerosas iniciativas en este sentido, encaminadas a construir las bases comunes para vivir en concordia.

Conviene también tener en cuenta cómo la comunidad internacional ha tomado conciencia cada vez más de los enormes retos de nuestro tiempo, así como de los esfuerzos para que se traduzca en actos concretos. En el seno de la Organización de las Naciones Unidas, el año pasado se ha creado el Consejo de Derechos Humanos, esperando que centre su actividad en la defensa y promoción de los derechos fundamentales de la persona, en particular el derecho a la vida y el derecho a la libertad religiosa. Evocando las Naciones Unidas, me siento en el deber de saludar con gratitud a Su Excelencia el Señor Kofi Annan por la obra llevada a cabo durante sus mandatos de Secretario General. Formulo mis mejores votos para su sucesor, el Señor Ban Ki-moon, que acaba de asumir sus funciones.

En el ámbito del desarrollo, se han promovido también diversas iniciativas a las que la Santa Sede ha ofrecido su apoyo, recordando al mismo tiempo que estos proyectos no deben dispensar del compromiso de los países desarrollados de destinar el 0,70% de su producto interior bruto para la ayuda internacional. Otro elemento importante es el esfuerzo común para la erradicación de la miseria, que requiere no sólo una asistencia cuya extensión es de desear, sino también la toma de conciencia sobre la importancia de la lucha contra la corrupción y la promoción de la buena administración. Es necesario también fomentar y continuar los esfuerzos realizados con el fin de garantizar la aplicación del derecho humanitario a las personas y a los pueblos, para una protección más eficaz de las poblaciones civiles.

Al considerar la situación política en los distintos continentes, encontramos aún muchos motivos de preocupación y de esperanza. Constatamos en primer lugar que la paz es a menudo muy frágil e incluso ridiculizada. No podemos olvidar el Continente africano. El drama de Darfour continúa y se extiende a las regiones fronterizas del Chad y de la República Centroafricana. La comunidad internacional parece impotente desde hace casi cuatro años, a pesar de las iniciativas destinadas a aliviar a las poblaciones indefensas y a aportar una solución política. Estos medios sólo podrán ser eficaces mediante una colaboración activa entre las Naciones Unidas, la Unión Africana, los Gobiernos implicados y otros protagonistas. Les invito a todos a actuar con determinación: no podemos aceptar que tantos inocentes sigan sufriendo y muriendo así. La situación en el Cuerno de África se ha agravado recientemente con la reanudación de las hostilidades y la internacionalización del conflicto. Al llamar a todas las partes a que abandonen las armas y a la negociación, me permito recordar a Sor Leonella Sgorbati, que dio su vida al servicio de los más desfavorecidos, invocando el perdón para sus asesinos. Que su ejemplo y su testimonio inspiren a todos los que buscan realmente el bien de Somalia.En Uganda, es preciso alentar los avances de las negocioaciones entre las partes, de cara a poner fin a un conflicto cruel en el que se han reclutado incluso numerosos niños obligados a hacer de soldados. Esto permitirá a muchos desplazados volver a su casa y reemprender una vida digna. La colaboración de los jefes religiosos y la reciente designación de un Representante del Secretario General de las Naciones Unidas son un buen augurio. Repito: no olvidemos África y sus numerosas situaciones de guerra y tensión. Es necesario recordar que sólo las negociaciones entre los diferentes protagonistas pueden abrir la vía para una justa solución de los conflictos y dejar entrever un progreso en la consolidación de la paz.

La Región de los Grandes Lagos se ha visto ensangrentada, después de años, por guerras feroces. Con satisfacción y esperanza conviene acoger la reciente evolución positiva, en particular la conclusión de la fase de transición política en Burundi y más recientemente en la República Democrática del Congo. Sin embargo, es urgente que los países se esfuercen en recuparar el funcionamiento de las instituciones del estado de derecho, para poner freno a todas las arbitrariedades y permitir el desarrollo social. Para Ruanda, deseo que el largo proceso de reconciliación nacional después del genocidio alcance su fruto en la justicia, y también en la verdad y el perdón. La Conferencia internacional sobre la Región de los Grandes Lagos, con la participación de una delegación de la Santa Sede y de representantes de numerosas conferencias episcopales nacionales y regionales de África Central y Oriental, deja entrever nuevas esperanzas.

Finalmente, quisiera mencionar Costa de Marfil, exhortando a las partes implicadas a crear un clima de confianza recíproca que pueda llevar al desarme y a la pacificación, y, por otra parte, África Austral: en estos países, millones de personas se ven reducidas a una situación muy vulnerable, que exige la atención y el apoyo de la comunidad internacional.Señales positivas para África vienen igualmente de la voluntad, expresada por la comunidad internacional, de mantener este continente en el centro de su atención, y también de reforzar las instituciones continentales y regionales, que da prueba de la intención de los países interesados de hacerse cada vez más responsables de su propio destino. Asimismo, es necesario alabar la digna actitud de las personas que cada día, sobre el terreno, se comprometen con determinación a promover proyectos que contribuyen al desarrollo y a la organización de la vida económica y social.

El viaje apostólico, que en el próximo mes de mayo haré a Brasil, me ofrece la ocasión de dirigir mi mirada hacia este gran país que me espera con alegría, y hacia toda Latinoamérica y el Caribe. La mejora de algunos índices económicos, el compromiso en la lucha contra el tráfico de drogas y contra la corrupción, los distintos procesos de integración, los esfuerzos para mejorar el acceso a la educación, para combatir el desempleo y para reducir desigualdades en la distribución de las rentas, son índices que se han de destacar con satisfacción. Si estos progresos se consolidan, podrán contribuir de manera determinante a vencer la pobreza que aflige a vastos sectores de la población y aumentar la estabilidad institucional.

Al tratar sobre las elecciones que se han tenido el año pasado en varios países, conviene subrayar que la democracia está llamada a tener en cuenta las aspiraciones del conjunto de los ciudadanos, a promover el desarrollo en el respeto de todos los miembros de la sociedad, según los principios de la solidaridad, de la subsidiariedad y de la justicia. Sin embargo, conviene ponerse en guardia frente al riesgo de un ejercicio de la democracia que se transforme en dictadura del relativismo, proponiendo modelos antropológicos incompatibles con la naturaleza y la dignidad del hombre.

Mi atención se dirige muy especialmente hacia algunos países, en particular Colombia, donde el largo conflicto interno ha provocado una crisis humanitaria, sobre todo por lo que se refiere a las personas desplazadas. Se deben hacer todos los esfuerzos necesarios para pacificar el país, para devolver las personas secuestradas a sus familias, para volver a dar seguridad y una vida normal a millones de personas. Tales señales darían confianza a todos, incluso a los que han estado implicados en la lucha armada.

Nuestra mirada se dirige a Cuba. Con el deseo de que cada uno de sus habitantes pueda realizar sus aspiraciones legítimas en favor del bien común, permitidme que retome la llamada de mi venerado Predecesor: «Que Cuba se abra al mundo y el mundo a Cuba». La apertura recíproca con los demás países redundará en beneficio de todos.

No lejos de allí, el pueblo haitiano vive todavía en una gran pobreza y en la violencia. Formulo mis votos para que el interés de la comunidad internacional, manifestado entre otras iniciativas por las conferencias de donantes que tuvieron lugar en 2006, lleve a la consolidación de las instituciones y permita al pueblo convertirse en protagonista de su propio desarrollo, en un clima de reconciliación y concordia.Asia presenta, ante todo, unos países caracterizados por una población muy numerosa y un gran desarrollo económico.

Pienso en China y en la India, países en plena expansión, deseando que su presencia creciente en la escena internacional conlleve beneficios para sus propias poblaciones y para las otras naciones.

Igualmente, formulo votos por Vietnam, recordando su reciente adhesión a la Organización Mundial del Comercio. Mi pensamiento se dirige a las comunidades cristianas. En la mayor parte de los países de Asia se trata a menudo de comunidades pequeñas, pero vivas, que desean legítimamente poder vivir y actuar en un clima de libertad religiosa. Éste es un derecho primordial y al mismo tiempo una condición que les permitirá contribuir al progreso material y espiritual de la sociedad, actuando como elementos de cohesión y concordia.

En Timor Oriental, la Iglesia católica se propone seguir ofreciendo su contribución, en particular en los sectores de la educación, de la sanidad y de la reconciliación nacional. La crisis política sufrida por este joven Estado, así como por otros países de la región, evidencia una cierta fragilidad de los procesos de democratización.

 Peligrosos focos de tensión se fraguan en la Península de Corea. Debe perseguirse en el marco de la negociación el objetivo de la reconciliación del pueblo coreano y la desnuclearización de la Península, que tantos efectos beneficiosos tendría en toda la región. Conviene evitar los gestos que puedan comprometer las negociaciones, sin condicionar por ello a sus resultados las ayudas humanitarias destinadas a las capas más vulnerables de la población norcoreana.

Quisiera llamar vuestra atención sobre otros dos países asiáticos que son motivo de preocupación. En Afganistán, es necesario deplorar, a lo largo de los últimos meses, el aumento notable de la violencia y los ataques terroristas, que dificultan el camino hacia una salida de la crisis gravando pesadamente sobre las poblaciones locales. En Sri Lanka, el fracaso de las negociaciones de Ginebra entre el Gobierno y el Movimiento Tamil ha supuesto una intensificación del conflicto, que provoca inmensos sufrimientos entre la población civil. Sólo la vía del diálogo podrá garantizar un futuro mejor y más seguro para todos.Oriente Medio es fuente también de grandes inquietudes. Por eso quise enviar una carta a los católicos de la región con motivo de la Navidad, para expresar mi solidaridad y mi proximidad espiritual con todos, y para animarles a continuar con su presencia en la región, con la certeza de que su testimonio será una ayuda y un apoyo para un futuro de paz y fraternidad.

Renuevo mi urgente llamada a todas las partes implicadas en el complejo tablero político de la región, con la esperanza que se consoliden las señales positivas, entre Israelíes y Palestinos, verificadas durante las últimas semanas. La Santa Sede no se cansará nunca de repetir que las soluciones armadas no conducen a nada, como se ha visto en el Líbano el verano pasado. El futuro de este país pasa necesariamente por la unidad de todos los que lo integran y por las relaciones fraternas entre los diferentes grupos religiosos y sociales. Éste es un mensaje de esperanza para todos. No es posible tampoco contentarse con soluciones parciales o unilaterales. Para poner fin a la crisis y a los sufrimientos que ocasiona en las poblaciones, es necesario proceder según un enfoque global, que no excluya a nadie en la búsqueda de una solución negociada y que tenga en cuenta las aspiraciones y los legítimos intereses de los distintos pueblos implicados; en particular, los Libaneses tienen derecho a ver respetadas la integridad y la soberanía de su país; los Israelíes tienen derecho a vivir en paz en su Estado; los Palestinos tienen derecho a una patria libre y soberana. Si cada uno de los pueblos de la región ve sus aspiraciones tomadas en consideración y se siente menos amenazado, se reforzará la confianza mutua. Esta misma confianza aumentará si un país como Irán, especialmente en lo que concierne a su programa nuclear, acepta dar una respuesta satisfactoria a las legítimas preocupaciones de la comunidad internacional. Los pasos dados en este sentido tendrán sin duda alguna un efecto positivo para la estabilidad de toda la región, y en particular de Iraq, poniendo fin a la espantosa violencia que ensangrienta este país y ofreciendo la posibilidad de relanzar su reconstrucción y la reconciliación entre todos sus habitantes.

Un poco más cerca, en Europa, nuevos países de larga tradición cristiana como Bulgaria y Rumania, han entrado en la Unión Europea. Al prepararnos para celebrar el cincuenta aniversario de los Tratados de Roma, se impone una reflexión sobre el Tratado constitucional. Deseo que los valores fundamentales que están a la base de la dignidad humana sean protegidos plenamente, en particular la libertad religiosa en todas sus dimensiones, así como los derechos institucionales de las Iglesias. Al mismo tiempo, no se puede hacer abstracción del innegable patrimonio cristiano de este continente, que contribuyó ampliamente a modelar la Europa de las Naciones y la Europa de los pueblos. El cincuenta aniversario de la insurrección de Budapest, celebrado en el mes de octubre pasado, nos ha recordado los acontecimientos dramáticos del siglo XX, incitando a todos los Europeos a construir un futuro libre de toda opresión y de todo condicionamiento ideológico, a establecer vínculos de amistad y fraternidad, y a manifestar solicitud y solidaridad hacia los más pobres y pequeños; del mismo modo, es importante superar las tensiones del pasado, promoviendo la reconciliación a todos los niveles, ya que sólo ésta es la que permite construir el futuro y favorecer la esperanza.

Pido también a todos los que en el continente europeo son tentados por el terrorismo, que cesen toda actividad de este género, ya que tales comportamientos, que hacen prevalecer la violencia ciega y provocan el miedo en la población, constituyen una vía sin salida. Pienso también en los distintos "conflictos congelados", deseando que encuentren rápidamente una solución definitiva, así como en las tensiones recurrentes vinculadas hoy sobre todo a los recursos energéticos. Deseo que la región de los Balcanes alcance la estabilidad que todos esperan, de modo particular gracias a la integración en las estructuras continentales por parte de las naciones que la componen, así como al apoyo de la comunidad internacional. El establecimiento de relaciones diplomáticas con la República de Montenegro, que acaba de entrar pacíficamente en el concierto de las naciones, y el Acuerdo de Base firmado con Bosnia Herzegovina, son dos signos de la atención constante de la Santa Sede hacia la región de los Balcanes. Mientras se acerca el momento en que se definirá el estatuto de Kosovo, la Santa Sede pide a todos los implicados un esfuerzo de sabiduría clarividente, de flexibilidad y de moderación, para que se encuentre una solución que respete los derechos y las legítimas expectativas de todos.

Las situaciones que he mencionado constituyen un reto que nos implica a todos; se trata de un reto consistente en promover y consolidar todo lo que de positivo hay en el mundo y a superar, con buena voluntad, sabiduría y tenacidad, todo lo que hiere, degrada y mata al hombre. Sólo será posible promover la paz si se respeta la persona humana, y sólo construyendo la paz es como se sentarán las bases de un auténtico humanismo integral. Aquí encuentra respuesta la preocupación ante el futuro de tantos contemporáneos nuestros. Sí, el futuro podrá ser sereno si trabajamos juntos por el hombre. El hombre, creado a imagen de Dios, tiene una dignidad incomparable; es tan digno de amor a los ojos de su Creador, que Dios no dudó en entregarle a su propio Hijo. Éste es el gran misterio de Navidad, que acabamos de celebrar, y cuyo clima de alegría se prolonga hasta nuestro encuentro de hoy.

La Iglesia, en su compromiso al servicio del hombre y de la construcción de la paz, está al lado de todas las personas de buena voluntad, ofreciendo una colaboración desinteresada. Que juntos, cada uno en su puesto y con sus propios talentos, sepamos trabajar en la construcción de un humanismo integral, el único que puede garantizar un mundo pacífico, justo y solidario. Acompaño este deseo con la oración que elevo al Señor por todos vosotros y vuestras familias, por vuestros colaboradores y por los pueblos que representáis.  

Derechos Reservados © ACI Prensa 

Situación de la Argentina

Clientelismo político 

“Por primera vez, un funcionario del gobierno de Eduardo Duhalde irá a juicio oral por un caso de corrupción. Se trata de Alejandro Kech, director de Empleo de la Nación hasta el 25 de mayo de 2003, quien en la actualidad ocupa una banca de concejal en el partido de San Martín. La causa que se seguía en su contra en el Juzgado Federal Nº 1 de esa localidad por un supuesto caso de clientelismo político en el manejo del plan Jefes y Jefas de Hogar, el megaprograma de asistencia social lanzado por Duhalde en el peor momento de la crisis, fue elevada a juicio el año pasado.”

“Director de Empleo durante la gestión en el Ministerio de Trabajo de Graciela Camaño, Keck está acusado de anotar en el programa en forma ilegal a 12.088 vecinos de San Martín con el objetivo de juntar votos para una elección interna del PJ que iba a hacerse en esa localidad en 2003. El ex funcionario era precandidato a intendente, pero tras llegar a un acuerdo con otra línea interna del justicialismo aceptó integrar la lista de candidatos a concejales.”

“En el requerimiento de elevación de la causa a juicio, el fiscal de San Martín Jorge Sica describió en detalle la maniobra que se atribuye al ex director de Empleo, por la que está procesado como partícipe de defraudación contra la administración pública, un delito que prevé una pena de hasta seis años de cárcel. Según ese documento, Kech anotó a los beneficiarios luego de la fecha del cierre de inscripción del programa, el 17 de mayo de 2002, y directamente en el Ministerio de Trabajo, cuando la normativa del plan establecía que los municipios eran los únicos habilitados para inscribir a los aspirantes.”

Se careció de la transparencia necesaria en los actos de gobierno para evitar que la adjudicación de planes sociales se transformara en una herramienta de clientelismo político por parte de aquellos que pretenden obtener beneficios personales y réditos políticos, postergando las necesidades que padecen los sectores marginales, sostuvo el fiscal Sica”.

(La Nación, 8-1-07) 

[DP  110]

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