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Curso

        PARROQUIA  MARÍA AUXILIADORA 

PROGRAMA DE FORMACIÓN PERMANENTE  - 2007

“Dejémonos guiar por el Dios que ama la vida” 

HUMANISMO INTEGRAL Y SOLIDARIO

Análisis del Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia 

I. INTRODUCCION

Magisterio de la Iglesia y Tradición. Características de la DSI. Interpretación de las Encíclicas. El nuevo Compendio. Desviaciones doctrinarias; influencias ideológicas. Teología de la Liberación. 

II. ORDEN SOCIAL

Antropología cristiana. Grupos sociales. Principios del orden social: bien común; destino universal de los bienes; subsidiariedad; participación; solidaridad. 

III. ORDEN POLÍTICO

Autoridad y libertad. Soberanía y origen del poder. Formas de Estado y de Gobierno. Organización de la vida política. Resistencia al poder injusto. Naturaleza moral de la política. Ideologías. 

IV. ORDEN ECONÓMICO

La actividad económica. El derecho de propiedad; límites: la función social. Relación capital-trabajo. Producción y distribución de beneficios. 

V. ÉTICA DEL USO DE LA FUERZA

Orden internacional y guerra. Guerra interna. Lucha de clases. Injerencia humanitaria. 

VI. APLICACIÓN DE LA DOCTRINA SOCIAL

Formación y difusión. El compromiso de los laicos en la renovación del orden temporal. 

Profesor: Dr. Mario Meneghini

Clases: sábados, de 10 a 12 hs., durante seis semanas. Desde: 21-4, al 26-5.

Lugar: Av. Colón 1067 -

Inscripciones: desde el 9-4, en Secretaría Parroquial.

Curso gratuito. Se otorgarán certificados a quienes aprueben una evaluación sencilla. 

BIBLIOGRAFÍA

-Pontificio Consejo “Justicia y Paz”. Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia; Conferencia Episcopal Argentina, 2005.

-Bibliografía de consulta,  y texto completo de las principales encíclicas, en:   

http://doctrina-social.blogia.com

El Programa estará coordinado por la Escuela Santo Tomás Moro, con la

colaboración de las Damas Salesianas, y el asesoramiento del P. José Cuesta SDB

  

Correcta interpretación

UNIDAD EN LA TRADICIÓN[1] 

Joseph Ratzinger 

............................................................................................................

El fin de mis palabras es encarecer el diálogo que queremos tener mutuamente. De modo general, suelo aprovechar la ocasión que me brindan estos encuentros para exponer brevemente algunas de las cuestiones de mayor importancia del trabajo en la Congregación [para la Doctrina de la Fe]. Sin embargo, el cisma, que parece abrirse con las ordenaciones de obispos del 30 de junio, me lleva a apartarme, por esta vez, de esa costumbre. Hoy querría simplemente comentar algunas cosas sobre el caso que concierne a Mons. Lefebvre. Más que detenerse en lo ocurrido, me parece que puede tener mayor trascendencia valorar las enseñanzas que puede sacar la Iglesia, para hoy y para el día de mañana, del conjunto de los acontecimientos. Para ello querría anticipar, en primer lugar, algunas observaciones sobre la actitud de la Santa Sede en los coloquios con Mons. Lefebvre, y continuar después con una reflexión sobre las causas generales, que originan esta situación y que, por encima del caso particular, nos atañen a todos. 

En los últimos meses hemos invertido una buena cantidad de trabajo en el problema de Lefebvre, con el empleo sincero de crear para su movimiento un espacio vital adecuado en el interior de la Iglesia. Se ha criticado a la Santa Sede por esto desde muchas partes. Se ha dicho que había cedido a la presión del cisma; que no había defendido con la fuerza debida el Concilio Vaticano II; que, mientras actuaba con gran dureza con los movimientos progresistas, mostraba demasiada comprensión con la rebelión restauradora. El desarrollo ulterior de los acontecimientos ha refutado suficientemente estas aseveraciones. El mito de la dureza del Vaticano cara a las disgreciones progresistas ha resultado una lucubración vacía. Hasta la fecha se han emitido fundamentalmente amonestaciones y, en ningún caso, penas canónicas en sentido propio. El hecho de que Lefebvre haya denunciado al final el acuerdo firmado, muestra que la Santa Sede, a pesar de haber hecho concesiones verdaderamente amplias, no le ha otorgado la licencia global que deseaba. En la parte fundamental de los acuerdos, Lefebvre había reconocido que debía aceptar el Vaticano II y las afirmaciones del Magisterio posconciliar, con la autoridad propia de cada documento.

Es una contradicción que sean precisamente aquellos que no han dejado pasar por alto ninguna ocasión para vocear en todo el mundo su desobediencia al Papa y a las declaraciones magisteriales de los últimos 20 años, los que juzgan esta postura demasiado tibia y piden que se exija una obediencia omnímoda hacia el Vaticano II. También se pretendía que el Vaticano había concedido a Lefebvre un derecho al disenso, que se niega persistentemente a los componentes de tendencia progresista. En realidad, lo único que se afirmaba en el convenio -siguiendo a la Lumen Gentium en su núm. 25- era el simple hecho, de que no todos los documentos del Concilio tienen el mismo rango. En el acuerdo se preveía también explícitamente que debía evitarse la polémica pública, y se solicitaba una actitud positiva de respeto a las medidas y declaraciones oficiales. Se concedía, asimismo, que la confraternidad pudiera presentar a la Santa Sede -quedando intacto el derecho de decisión de ésta- sus dificultades en cuestiones de interpretación y de reformas en el ámbito jurídico y litúrgico. Todo esto ciertamente muestra suficientemente que Roma ha unido, en este difícil diálogo, la generosidad en todo lo negociable, con la firmeza en lo esencial. Es muy reveladora la explicación que el mismo Mons. Lefebvre ha dado de la retractación de su asentimiento. Declaró que ahora había comprendido que el acuerdo suscrito apuntaba solamente a integrar su fundación en la “Iglesia del Concilio”. La Iglesia Católica en comunión con el Papa es, para él, la “Iglesia del Concilio” que se ha desprendido de su propio pasado. Parece que ya no logra ver que se trata sencillamente de la Iglesia Católica con la totalidad de la Tradición, a la que también pertenece el Concilio Vaticano II. 

El problema planteado por Lefebvre, sin embargo, no se termina con la ruptura del 30 de junio. Sería demasiado cómodo dejarse llevar por una especie de triunfalismo, y pensar que este problema ha dejado de serlo desde el momento en que el movimiento de Lefebvre se ha separado netamente de la Iglesia. Un cristiano nunca puede ni debe alegrarse de una desunión. Aunque con toda seguridad la culpa no pueda achacarse a la Santa Sede, es nuestra obligación preguntarnos qué errores hemos cometido, qué errores estamos cometiendo. Las pautas con que se valora el pasado, desde la aparición del decreto sobre el ecumenismo del Vaticano II, deben, como es lógico, tener valor también para el presente.

 Uno de los descubrimientos fundamentales de la teología del ecumenismo es que los cismas se pueden producir únicamente cuando, en la Iglesia, ya no se viven y aman algunas verdades y algunos valores de la fe cristiana. La verdad emarginada se independiza, queda arrancada de la totalidad de la estructura eclasial, y alrededor de ella se forma entonces el nuevo movimiento. Nos debe hacer reflexionar el hecho que no pocos hombres, más allá del círculo más restringido de los miembros de la confraternidad de  Lefebvre, están viendo en este hombre una especie de guía o, por lo menos, un aleccionador útil. No es suficiente remitirse a motivos políticos, o a la nostalgia u otras razones secundarias de tipo cultural. Esas causas no serían suficientes para atraer también, y de modo especial, jóvenes, de muy diversos países, y bajo condiciones políticas o culturales, completamente diferentes. Ciertamente, la visión estrecha, unilateral, se nota en todas partes; sin embargo, el fenómeno en su conjunto no sería pensable, si no estuvieran también en juego elementos positivos, que generalmente no encuentran suficiente espacio vital en la Iglesia de hoy.

Por todo ello, deberíamos considerar esta situación primordialmente como una ocasión de examen de conciencia. Debemos dejarnos preguntar en serio sobre las deficiencias en nuestra pastoral, que son denunciadas por todos estos acontecimientos. De este modo podremos ofrecer un lugar a los que están buscando y preguntando dentro de la Iglesia, y así lograremos convertir el cisma en superfluo, desde el mismo interior de la Iglesia. Querría nombrar tres aspectos que, según mi opinión, tienen un papel importante a este respecto. 

a) Lo santo y lo profano   

Hay muchas razones que pueden haber motivado que muchas personas busquen un refugio en la vieja liturgia. Una primera e importante es que allí encuentran custodiada la dignidad de lo sagrado. Con posterioridad al Concilio, muchos elevaron intencionadamente a nivel de programa la “desacralización”, explicando que el Nuevo Testamento había abolido el culto del Templo: la cortina del Templo desgarrada en el momento de la muerte de cruz de Cristo significaría -según ellos- el final de lo sacro. La muerte de Jesús fuera de las murallas, es decir, en el ámbito público, es ahora el culto verdadero. El culto, si es que existe, se da en la no-sacralidad de la vida cotidiana, en el amor vivido. Empujados por esos razonamientos, se arrinconaron las vestimentas sagradas; se libró a las iglesias, en la mayor medida posible, del esplendor que recuerda lo sacro; y se redujo la liturgia, en cuanto cabía, al lenguaje y gestos de la vida ordinaria, por medio de saludos, signos comunes de amistad y cosas parecidas. Sin embargo, con tales teorías y una tal praxis se desconocía completamente la conexión real entre el Antiguo y el Nuevo Testamento; se había olvidado que este mundo todavía no es el Reino de Dios y que “el Santo de Dios” (Io 6,69) sigue estando en contradicción con el mundo; que necesitamos de la purificación para acercarnos a El; que lo profano, también después de la muerte y resurrección de Jesús, no ha llegado a ser lo santo. El Resucitado se ha aparecido sólo a aquéllos cuyo corazón se ha dejado abrir para El, para el Santo: no se ha manifestado a todo el mundo. De este modo se ha abierto el nuevo espacio del culto al que ahora estamos remitidos todos; a ese culto que consiste en acercarse a la comunidad del Resucitado, a cuyos pies se postraron las mujeres y le adoraron (Mt 28,9). No quiero en este momento desarrollar más este punto, sino sólo sacar directamente la conclusión: debemos recuperar la dimensión de lo sagrado en la liturgia. La liturgia no es festival, no es una reunión placentera. No tiene importancia, ni de lejos, que el párroco consiga llevar a cabo ideas sugestivas o lucubraciones imaginativas. La liturgia es el hacerse presente del Dios tres veces santo entre nosotros, es la zarza ardiente, y es la Alianza de Dios con el hombre en Jesucristo, el Muerto y Resucitado. La grandeza de la liturgia no se funda en que ofrezca un entretenimiento interesante, sino en que llega a tocarnos el Totalmente-Otro, a quien no podríamos hacer venir. Viene porque quiere. Dicho de otro modo, lo esencial de la liturgia es el misterio, que se realiza en el rito común de la Iglesia; todo lo demás la rebaja. Los hombres lo experimentan vivamente, y se sienten engañados, cuando el misterio se convierte en diversión, cuando el actor principal en la liturgia ya no es el Dios vivo, sino el sacerdote o el animador litúrgico. 

b) La no-arbitrariedad de la fe y su continuidad 

Defender el Concilio Vaticano II, en contra de Mons. Lefebvre, como válido y vinculante en la Iglesia, es y va a seguir siendo una necesidad. Sin embargo, existe una actitud de miras estrechas que aísla el Vaticano II y que ha provocado la oposición. Muchas exposiciones dan la impresión de que, después del Vaticano II, todo haya cambiado y lo anterior ya no puede tener validez, o, en el mejor de los casos, sólo tendrá a la luz del Vaticano II. El segundo Concilio Vaticano no se trata como parte de la totalidad de la Tradición viva de la Iglesia, sino directamente como el fin de la Tradición y como un recomenzar enteramente de cero. La verdad es que el mismo Concilio no ha definido ningún dogma y ha querido de modo consciente expresarse en un rango más modesto, meramente como Concilio pastoral; sin embargo, muchos lo interpretan como si fuera el superdogma que quita importancia a todo lo demás.Esta impresión se refuerza especialmente por hechos que ocurren en la vida corriente. Lo que antes era considerado lo más santo -la forma transmitida por la liturgia-, de repente aparece como lo más prohibido y lo único que con seguridad debe rechazarse. No se tolera la crítica a las medidas del tiempo postconciliar; pero, donde están en juego las antiguas reglas, o las grandes verdades de la fe -por ejemplo-, la virginidad corporal de María, la resurrección corporal de Jesús, la inmortalidad del alma, etc., o bien no se reacciona en absoluto, o bien se hace sólo de forma extremadamente atenuada. Yo mismo he podido ver, cuando era profesor, como el mismo obispo, que antes del Concilio había rechazado un profesor irreprochable por su modo de hablar un poco tosco, no se veía capaz, después del Concilio, de rechazar otro profesor que negaba abiertamente algunas verdades fundamentales de la fe. Todo esto lleva a muchas personas a preguntarse si la Iglesia de hoy es realmente la misma de ayer, o se no será que se la han cambiado por otra sin avisarles. La única manera para hacer creíble el Vaticano II, es presentarlo claramente como lo que es: una parte de la entera y única Tradición de la Iglesia y de su fe.   

c) La unicidad de la verdad 

Dejando ahora aparte la cuestión litúrgica, los puntos centrales del conflicto son, actualmente, el ataque contra el decreto sobre la libertad religiosa y contra el pretendido espíritu de Asís. En ellos Lefebvre traza las fronteras entre su posición y la de la Iglesia Católica de hoy. No es necesario añadir expresamente que no se pueden aceptar sus afirmaciones en este terreno. Pero no vamos a ocuparnos aquí de sus errores, sino que queremos preguntarnos dónde está la falta de claridad en nosotros mismos. Para Lefebvre, se trata de la lucha contra el liberalismo ideológico, contra la relativización de la verdad. Evidentemente, no estamos de acuerdo con él en que el texto del Concilio sobre la libertad religiosa o la oración de Asís, según las intenciones queridas por el Papa, son relativizaciones. Sin embargo, es verdad que, en el movimiento espiritual del tiempo postconciliar, se daba muchas veces un olvido, incluso una supresión de la cuestión de la verdad; quizás apuntamos aquí al problema crucial de la teología y la pastoral de hoy. La “verdad” apareció de pronto como una pretensión demasiado alta, un “triunfalismo” que ya no podía permitirse. Este proceso se verifica de modo claro en la crisis en la que han caído el ideal y la praxis misionera. Si no apuntamos a la verdad al anunciar nuestra fe, y si esa verdad ya no es esencial para la salvación del hombre, entonces las misiones pierden su sentido. En efecto, se deducía y se deduce la conclusión que, en el futuro, se debe buscar sólo que los cristianos sean buenos cristianos, los musulmanes buenos musulmanes, los hindúes buenos hindúes, etc. Pero, ¿cómo se puede saber cuándo alguien es “buen” cristiano o “buen” musulmán? La idea de que todas las religiones son, hablando con propiedad, solamente símbolos de lo incomprensible en último término, gana terreno rápidamente también en la teología y ya entra profundamente en la praxis litúrgica. Allí donde se produce ese fenómeno, la fe como tal queda abandonada, pues consiste precisamente en que yo me confío a la verdad en tanto que reconocida. Así, ciertamente, tenemos todas las motivaciones para volver al buen sentido también en esto. Si conseguimos mostrar y vivir de nuevo la totalidad de lo católico en estos puntos, entonces podemos esperar que el cisma de Lefebvre no será de larga duración. 

(Tomado de: Verbo, Nº 287, octubre 1988, pgs. 9/17) 

[Acción 105]



[1]  Ratzinger, Joseph. Alocución a los Obispos de Chile, en: El Mercurio, 17-7-1988.

Píldora

NOTIVIDA, Año VII, nº 427, 20 de marzo de 2007  Córdoba, Argentina 

PORTAL DE BELÉN PATROCINARÁ GRATUITAMENTE A LAS MUJERES AFECTADAS POR LAS “PÍLDORAS DEL DÍA DESPUÉS”

Por Mónica del Río 

En nota dirigida al Ministro de Salud de la provincia de Córdoba, Dr. Oscar González, el tesorero de Portal de Belén, Dr. Jorge Scala, destaca que las instrucciones dadas desde esa cartera a los centros de salud provinciales, con relación a la campaña de distribución masiva e indiscriminada de píldoras postcoitales, “excluyen expresamente –según los medios de comunicación- los controles previos de las usuarias, y todo registro de sus nombres, documento de identidad, etc.” Incluso si son menores de edad.

Y advierte "antes de autorizar a una mujer a tomar las píldoras contraceptivas de uso sistémico, todos los protocolos médicos indican que deben efectuarse diversos estudios previos, en atención a las numerosas contraindicaciones y efectos secundarios de las mismas. Como Ud. sabe -prosigue la nota- las píldoras postcoitales tienen idéntica fórmula química, pero en dosis mucho mayores que las de uso diario (en rigor equivalen a un mes de ellas). Ahora bien, resulta obvio que si no hay registro de las usuarias, la misma mujer podría tomar una de estas píldoras de 'emergencia' por semana, y sin haberse hecho los estudios previos.

Las consecuencias en la salud de las 'beneficiarias' del reparto, son fáciles de imaginar, excepto para los funcionarios del Ministerio a su cargo…, quienes -con Ud. a la cabeza-, deberán responder jurídica y patrimonialmente, por las lesiones -leves, graves o gravísimas- que provoquen en el futuro. La institución que represento está dispuesta a patrocinar gratuitamente, a las mujeres que resulten víctimas de la torpeza señalada”.

Adjunta además la nota, documentación sobre el efecto abortivo de estas píldoras --"impedir la anidación del óvulo fecundado en el endometrio materno, provoca la muerte de un ser humano en sus primeros días de vida" [1]- y le recuerda al ministro de salud cordobés que “el reparto gratuito e indiscriminado de una sustancia letal viola, además de la Constitución Nacional, ciertas normas punitivas”. Finalmente aclaran que la carta, fechada el 19 de marzo,  no busca revertir la medida provincial, ya que el Gobierno nacional -que tiene como objetivo prioritario imponer la “cultura de la muerte”-, cercena las legítimas autonomías provinciales. Sólo intenta dejar perfectamente constituido el dolo, para que el día de mañana no se pueda invocar ignorancia, impericia o negligencia. Agreguemos que este ejemplo podría imitarse en otras provincias, dirigiéndose incluso a todos los directores de los hospitales públicos, que no pueden actuar por "obediencia debida". [1]

-El Catálogo de Especialidades Farmacéuticas "Consejo Plus", del año 2.005, elaborado por el Consejo General de Oficiales de Farmacéuticos, del Reino de España. Al  describir los "métodos postcoitales" dice, textualmente: "… la denominada 'píldora del día siguiente' compuesta por 0,75 mg de levonorgestrel (progestágeno de síntesis con débiles actividades estrogénica y androgénica). Su mecanismo de acción varía según el momento en que se administre y depende de la combinación de la inhibición de la ovulación y de la implantación" (pág. 1.051). La misma frase se repite al describir la "acción y mecanismo" del Levonorgestrel (DOE) (pág. 1117).-

"Le Dictionnaire Vidal", Año 2.006, 82° edición, que recoge la totalidad de especialidades farmacéuticas de la República de Francia. Al describir las propiedades farmacodinámicas del producto Norlevo, con idéntica fórmula química a las píldoras que ahora se reparten, dice: "Il purrait egalement empécher l'implantation" (pág. 1.479).

-La Guía del "Programa Provincial de Salud Reproductiva", del Ministerio de Desarrollo Social y Salud, de la provincia de Mendoza. Al responder a la pregunta: "¿Cómo actúan los anticonceptivos de emergencia?", dice: "Según en qué momento del ciclo menstrual los tomes, los Anticonceptivos de Emergencia pueden evitar o retrasar la ovulación, prevenir la fertilización, o evitar que un óvulo fertilizado se implante en la matriz o útero". Esta frase se repite por tres veces en el desarrollo de la Guía.   

Situación

Dilemas que las Provincias afrontan en sus finanzas 

“La puja salarial puso en discusión y puede agravar las tradicionales distorsiones del sistema impositivo en lo que respecta a la relación entre Nación y provincias.”  (...) “En este punto la primera distorsión se presenta porque, en el curso de la campaña electoral, el Gobierno nacional alienta mejoras en la situación de los docentes, cuyos salarios no son pagados por el Estado central sino por las provincias. En el sistema impositivo vigente, la mayoría de los impuestos son recaudados por la Nación y son redistribuidos a las provincias a través de la coparticipación federal. Las provincias tienen, a su vez, impuestos locales, pero los fondos nacionales constituyen generalmente la mayor parte de sus ingresos: en la provincia de Buenos Aires son algo más de la mitad y en otras jurisdicciones mucho más; en las provincias más pobres del Norte los recursos propios son el 10 % de lo que disponen.”

“El esquema de distribución de la recaudación tiene, además de su costado económico, uno político: por su potestad de distribuir los fondos, dando o negando ayudas adicionales a los pagos establecidos por la coparticipación, los gobiernos nacionales tienen una fuerte capacidad de influir sobre los gobiernos provinciales, situación que puede ser utilizada con fines políticos en momentos de necesidad electoral. En la actualidad esta condición está reforzada porque, mediante la reiterada subestimación del crecimiento económico, el Gobierno nacional dispone de ingresos impositivos no presupuestados que puede distribuir discrecionalmente en el interior. La situación bonaerense es particularmente delicada. La Provincia fue perjudicada por cambios en el sistema de coparticipación que derivaron recursos que antes recibía hacia otras jurisdicciones. El Presupuesto local prevé para este año un déficit 25 % mayor que el del año pasado y puede crecer si, como consecuencia de los aumentos salariales, el gasto aumenta más de lo presupuestado y no es cubierto con aportes nacionales o con recaudación propia.

Buenos Aires y otras provincias se encuentran, de este modo, en el Lecho de Procusto que la obliga a elegir entre responder al proyecto político de mejoras a los docentes y el mayor deterioro de las cuentas fiscales; salvo que logren cubrir, o al menos reducir la brecha, obteniendo aportes del Estado nacional y/o incrementos en su propia recaudación. Los dilemas económicos y políticos provinciales reclaman, en primer lugar, un avance en la discusión sobre la coparticipación y la búsqueda de un sistema con mayor criterio federalista. Pero también exigen que las provincias mejoren su eficiencia recaudadora aprovechando la mejora de las economías y de los ingresos que se registra en muchos puntos del interior.”

(Clarín, Editorial, 25-3-07) 

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Situación

Entes reguladores sin control 

“Mientras no se cuente con entes reguladores de servicios públicos eficientes y totalmente independientes, la defensa de los usuarios quedará muy limitada.Desde su creación, algunos de los aspectos más cuestionados de estos organismos provienen de su conformación y modo de funcionamiento, fuertemente vinculados a los intereses y alianzas de los gobiernos de turno. Según un estudio sobre los entes de control que realiza la Asociación Civil por la Dignidad y la Justicia (ACIJ) desde hace ya varios años, cuatro de los cinco entes públicos que deberían regular y controlar a las empresas que prestan servicios públicos, y que deberían ser el vínculo entre las compañías y los usuarios, no respetan ni siquiera las normas que los obligan a concursar los cargos directivos.

La norma, que persigue la independencia de los organismos respecto de las empresas y del Poder Ejecutivo, ha sido también vapuleada por el actual gobierno. No sólo no se respeta el concurso de antecedentes para nombrar funcionarios, sino que dos de los entes están intervenidos por el Poder Ejecutivo y todos ellos dependen formalmente del ministerio de Planificación Federal, a cargo de Julio de Vido. La Comisión Nacional de Comunicaciones (CNC), que tiene a su cargo el control de los servicios telefónicos, postales y del espectro radioeléctrico, y la Comisión Nacional de Regulación del Transporte (CNRT) están intervenidas desde 2002, cuando se decretó la emergencia  El Ente Nacional Regulador del Gas (Enargas) debería estar dirigido por un directorio de cinco miembros elegidos en un proceso de selección de antecedentes. Hoy nada de eso sucede. El organismo está dirigido por Fulvio Madaro, un funcionario relacionado con De Vido, que fue designado por un decreto del Poder Ejecutivo tras la renuncia de su antecesor. Además, la comisión bicameral del Congreso que tendría que haber refrendado el cambio nunca lo hizo.

El ente regulador del gas también tiene un cuerpo de vocales que debería haber sido nombrado por una convocatoria abierta, y, sin embargo, fueron designados por sendos decretos del Poder Ejecutivo. Entre ellos se encuentra Ricardo Velasco, marido de la ministra de Economía, Felisa Miceli. El Ente Nacional de Regulación de la Electricidad (ENRE) debe estar dirigido y administrado por un directorio constituido por cinco miembros. Sin embargo, no tiene presidente desde hace varios años y funciona con un vicepresidente como máxima autoridad, también nombrado por el Poder Ejecutivo.

En cuando al recientemente creado Ente Regulador de Agua y Saneamientos (ERAS) corresponde mencionar que tendrá menos funciones que el anterior, carecerá de participación de los usuarios y será bastante más dependiente del Ministerio de Planificación Federal. Según el informe de ACIJ, el organismo tiene algunas fallas estructurales que afectarán su independencia respecto de la empresa.”

“Para que los entes reguladores funcionen de manera eficiente y justa deben ser realmente independientes e insospechados.”

(La Nación, editorial, 25-3-07)

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Ecología y política

 "Ciencia simulada", o: La Estafa de Kioto y el Calentamiento  

Acaba de salir un estudio de científicos chinos que vaticinan un brusco enfriamiento para los próximos 20 años (Zhen-Shan, L. y Xian, S, 2007), pero esta noticia no saldrá en los grandes medios: sólo el terror global instilado por el último informe de la ONU-IPCC (Panel Intergubernamental para el Cambio Climático)- por el calentamiento supuestamente debido C02 inundará nuestros castigados oídos. Nadie puede demostrar que el cambio climático se deba a efecto antropogénico. La ONU sólo se basa en suposiciones y simulaciones por ordenador, pero eso no es ciencia, es una simulación científica, es política teñida de dinero y creencias especulativas.

  CONTAMINAMOS MÁS AL RESPIRAR

La desinformación del cambio climático y la manipulación de la propaganda que nos da la ONU son ubicuas. El C02 humano anual es de 6000 millones de toneladas, que queda en 1.500 porque la mitad se absorbe por la vegetación y océanos y la otra mitad es de agricultura y ganadería. Al respirar emitimos al año unos 2.500 millones de toneladas y hay 750.000 millones totales en la atmósfera (Essex & MacKitrick, 2003), por lo que es imposible que el C02 humano pueda producir un cambio climático. El C02 o el vapor de agua (el mayor factor invernadero) actúan como el plástico o cristal de un inver-nadero, retienen el calor que sale de la tierra por la irradiación solar infrarroja.

El efecto invernadero es bueno y natural, da prosperidad como dijo Arrenhius, su descubridor y corroboró Budyko, otra autoridad. El aumento de temperatura en un siglo ha sido de 0, 6º, y sólo la mitad se debe al C02 según los exper-tos de la ONU (informe IPCC, 2001). Las máximas diurnas únicamente han aumentado 0,2 grados en un siglo (Esterling et al, 1997). El C02 actual es 380 ppm (parte por millón), cantidad que ya teníamos en el Carbonífero sin Bush y no pasó nada. En el Cámbrico teníamos 7.000 ppm y en la época de los dinosau-rios 3.000 y 6.000 ppm (Scotese, 2001; Berner 2001) y nadie contaminaba entonces ni la temperatura media pasaba apenas de 22º C. En nuestro aliento tenemos 50.000 ppm y nadie se muere. Además, el C02 preindustrial está mal medido, como denuncian Wagner y Van Hoff, por lo que el aumento actual es todavía menor al estipulado: sólo 40-50 ppm. Dicen que con 540 ppm vendrá una catástrofe, pero esa proporción ya la tenemos en grandes ciudades industriales y seguimos vivos. Hace 70.000 años hubo un aumento de 16º C en Groelandia (Evento Dansagaar-Oeschger 19) y no pasó nada y nadie contaminaba. ¿Cómo vamos a haber provocado un desastre nosotros por sólo medio grado (0,3º C real por C02) y 18 cms de subida de nivel del mar?. Esto es Ciencia Ficción. Sólo esto rebate Kioto.

El Dr. William Ruddiman, de la Universidad de Virginia, ha dicho que el C02 es bueno porque retrasa la glaciación y afirma que el actual calentamiento empezó hace miles de años. El C02 no aumenta la tem-peratura, como lo prueba que en los 40-70 el C02 subía y la temperatura bajaba 0,3º debido a los ciclos solares (Murray Mitchell jr, 1976). Hace mil años cultivábamos la vid en el sur de Inglaterra en el llamado Óptimo Climático Medieval: hubo un calentamiento antes de la mini era glacial del Mínimo de Maunder del 1650, algo que es lo que va a pasar ahora con el mínimo de Gleissberg del 2020 por lo que la histeria del IPCC no tiene ninguna base científica. Esto demuestra que el actual calentamiento no es el mayor de los últimos siglos: es una oscilación lógica, cíclica y natural, que anticipa una fase de enfriamiento, todo lo contrario a lo que nos venden. El nivel del mar sólo ha subido 18 cms en un siglo según la ONU (6 cm reales según Wadhams & Munk, 2003) y el cataclismo que dicen los modelos que ocurrirá en 100 años será –si ocurre- por 55 u 88 ridículos centímetros, según el IPCC.

La ONU pide sospechosamente 200.000 millones de dólares anuales para prevenir este Apocalipsis. El NERC, Instituto Inglés que se está forrando con el calentamiento, pide 9 trillones de dóalres. Del NERC proviene el Informe Stern que pregonó Blair, que anuncia un gran desastre. Pero Nicholas Stern es fuente interesada, un miembro de la ONU, vicepresidente del Banco Mundial, además de que el NERC ha recibido 20 millones de libras para salvarnos del calentamiento.  Kioto es un mercado que mueve 200.000 millones de dólares hasta 2012 y que a España le va a costar 19.000 millones de Euros, según auditoría de Price Waterhouse Coopers. Somos los que menos contami-namos y los que más pagamos, debido a las pésimas negociaciones que hicieron Narbona y Tocino. Detrás de la indemostrable hipótesis de Kioto, que no multa por ejemplo el CO2 de los automóviles, hay principalmente dinero, negocio y política, porque la ciencia ahora está politizada y los científicos viven de las subvenciones del gobierno e instituciones.  

EL BULO DEL CONSENSO: 18.000 ESCÉPTICOS

La mayor parte de los científicos del mundo rechaza la hipótesis de que el C02 haya calentado la atmós-fera, 18.000 la rechazan en la llamada Oregon Petition de 1997 (puede verse aquí www.oism.org), presi-dida por Frederick Seitz, ex miembro de la ONU-IPCC allí y ex presidente de la Academia Nacional de Ciencias de EE UU, que abandonó al IPCC, como el experto en huracanes Dr. Landsea, por la corrupción con que se topó por allí.Asimismo rechazó a Kioto enérgicamente la llamada Declaración de Leipzig de 1995 firmada hasta por el famoso científico Sir Fred Hoyle, creador de dos de las más célebres teorías sobre el origen del uni-verso y la vida (panespermia); quien anunció junto con su colega Chandra Wikramasinghe, astrofísico autoridad mundial, que nos estamos acercando a una glaciación inminente (Campos, Calor Glacial, 2005).

El Dr. Víctor Bokov, del AARI (Instituto de Investigación Ártica y Antártica), el principal del mundo y el único que predijo el tsunami del Indico, anuncia, basándose en el Índice Meteorológico Vanghenheim-Girs que nos acercamos a una edad de hielo que se iniciaría en el 2010 alcanzando el pico en el 2090. (Campos, 2005). En el 2006 el Dr. Kabhibullo Abdusamatov, jefe de la Estación Espacial rusa ("la NASA rusa") quien rechaza las tesis de Kioto, dice exactamente lo mismo: "En 9 ó 6 años iniciaremos una mini era glacial". Muchos científicos solares como Solanky o Soon y Baliunas, de la Universidad de Harvard, hacen idénticos pronósticos.Theodor Landscheidt, el único que acertó con la llegada de El Niño, también avisó en los 90 sobre una mini-glaciación, ya que nos acercamos al mínimo de Gleissberg del 2030. De ahí vienen las olas de frío que arrasan en todo el mundo desde hace tres años. De acuerdo al ciclo solar de Suess de 180 años, también toca enfriamiento, ya que el periodo del mínimo de Dalton del XIX ya se ha agotado. Pero el IPCC siempre ningunea los ciclos solares. Los científicos que predicen un enfriamiento y al mismo tiempo critican Kioto son una legión, encabeza-dos por Fred Singer, John MacKitrik, Steven MacIntyre, Frederick Seitz y Richard Lindzen, el meteorólo-go más reputado de EE UU. El Dr. Zbigniew Jaworoski, ex presidente del UNSCEAR, Comité Científico de las Naciones para los Efectos de las Radiaciones Atómicas, dice que "la civilización occidental será barrida por el hielo" (Campos, 2005).

Cientos de expertos de todo el mundo consideran el escenario de peligro de glaciación como Robert Essenhigh, de la Universidad Estatal de Oregon, que dice que llegará en 5 ó 50 años, Robert Gagosian y William Curry del principal instituto oceanográfico del mundo (Woods Hole Oceanographic Institution), el Informe del Pentágono del 2004, expertos en la Corriente del Golfo como Bryden, Wadhams o Marotzke, oficialistas españoles como Millán Millán o Bailarón (" El día de mañana podría ocurrir", ha dicho), Peter Clark, Howard Conway, Gerald Dickens, Gerard Bond, Jonh Gribbin, Laurence Hecht, Jack Sauers etc...Dicen que el incompetente Bush o la petrolera Exxon-Mobil pagan a estos científicos. pero ¿dónde está la campaña de estos autores a quienes los medios silencian por completo? Dicen calentólogos y miem-bros del IPCC, como Piltz y Pielke, que Bush censura estudios, pero es justo al revés: es el IPCC quien depura sin piedad toda disidencia. El Dr. Roy Spencer y otros muchos critican que Science y el IPCC censuran sus estudios anticalentamiento. (Bethell, 2006)  

FUNDAMENTALISMO MATEMÁTICO

Los expertos de la ONU -IPCC son sólo 2.500 y todos modeladores, es decir que sólo se basan en simu-laciones computarizadas hechas por ordenador a 100 años para asustarnos o gráficas falsificadas como el famoso Palo de Hockey de Mann y Bradley (miembros del IPCC), donde quitaron el calentamiento me-dieval para que el actual parezca mayor. Nature tuvo que pedir perdón en 2004 por esta trapacería. La mayoría de los autores del IPCC son burócratas científicos -como Pachauri y Qin, los capos de la orga-nización- y todos los científicos especialistas en ciclos solares o paleoclimatólogos son censurados, como todos los citados en este artículo. El creador del IPCC fue Bert R. Bolin, un fanático de las simulaciones por ordenador que hizo carrera especulando sobre la acción humana en el cambio climático, basándose en estudios de Roger Revelle, el Guru de Al Gore, un paranoico obsesionado por peligro del C02, que es incluso muy beneficioso, porque ayuda al crecimiento de las plantas (Maier-Reimar, Hesselman, Climate Dynamics, 1987) Por eso el Dr. Michael Crichton avisa sobre este fundamentalismo carbónico y matemático en Estado de miedo (2005) que habría que poner un sello en los modelos computarizados del calentamiento como en los paquetes de tabaco del tipo: "SIMULACIÓN POR ORDENADOR, PODRÍA SER ERRÓNEA Y NO CUMPLIRSE"

Los especialistas en ciclos solares que son los que dicen que llega una glaciación o enfriamiento no tie-nen cabida en la ONU: Soon, Baliunas, Landscheidt, Jawarowski, Lindzen, Michaels etc.. o la mayoría de los rusos Abdusamatov, Kondratyev, Bokov, Masnich, Bashkirtesev ... La Academia de Ciencias Rusa ha rechazado la tesis de la ONU, porque con temperaturas como -40º el año pasado etc.. no se sostienen. Eso de que hay consenso es un bulo: lo que hay es la misma corrupción que los informes politizados que hizo la ONU sobre las armas de Irak (Bethell, 2006). Resultó que era todo mentira. Ahora es igual. La prensa bebe de los informes falsos y manipulados de la ONU y da la sensación que hay consenso. Es que si el calentamiento de sólo medio grado en un siglo se dice que es natural, se acabaron los fondos y el negocio de Kioto donde se compra y vende el C02 en un mercado grotesco de 200.000 millones de dólares hasta 2012. Los informes del sida de ONUSIDA están también exagerados y manipulados. La corrupción de la ONU ha sido denunciada por Eric Frattini en un libro homónimo. 

LAS MENTIRAS DE POLOS Y GLACIARES

Por eso lo que se dice que hay una legión de científicos de acuerdo es absolutamente falso. Hay una guerra entre multinacionales de energías renovables (que son las petroleras: no son "hippies": British Petroleum, Shell,Sharp, Siemens, Acciona, Enron etc...) y gas contra las del barato carbón por hacerse con el pastel del mercado. Ese es el origen de la fobia contra el C02 del carbón y las eléctricas. Las conferencias de Al Gore, por ejemplo, las paga ACCIONA para promocionar las renovables eólica-solar. (ver http://www.todosolar.com). Greenpeace es accionista de Shell.Frente a lo que nos machacan a diario, la Antártida y Groelandia se enfrían en general (Doran, 2002, Johanessen, 2005) aunque haya partes que se deshielen por causas naturales y la mayoría de los gla-ciares se mantienen estables (Braithwaite, 2002) o crecen, como los más grandes (Lambert, Logan, Naruse...). Hay que recordar que las dos últimas glaciaciones se produjeron por el deshielo del Ártico, que cortó la Corriente del Golfo, que calienta el hemisferio Norte. El Aletsch alpino se retraía ya en el siglo XIX y el Kilimanjaro se deshiela por la deforestación (Khaser et al, 2004). Los glaciares del Himalaya Oeste aumentan, según Fowland (2006), que echa la culpa de todo al calentamiento en un informe encargado y pagado por el IPCC, del cual es miembro, un ejemplo de los informes y conclusiones de la ONU, en los cuales ninguna persona informada debería creer. 

 Por Luis Carlos Campos

Periodista español,

Autor del libro: Calor glacial 

Fuente: www.mitosyfraudes.org 

[DP, 127]

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Política

ENTENDER EL JUEGO DEL PODER

Joseph Nye: Universidad de Harvard 

 Si el aumento de las tropas que lleva a cabo el presidente George W. Bush en Irak no logra producir un resultado que pueda llamarse victoria, ¿qué lecciones aprenderá Estados Unfidos para su política exterior futura? Los analistas se fhan equivocado frecuentemente en cuanto a la posición de EE.UU. en el mundo. Hace dos décadas, la opinión reinante era que los EE.UU. estaban en decadencia. Una década después, con el fin de la guerra fría, la nueva opinión consistía en que el mundo era una hegemonía estadounidense unipolar. Algunos expertos neoconservadores llegaron a la conclusión de que los EE.UU. eran tan poderosos que podían decidir qué era lo que estaba bien y los demás tendrían que aceptarlo.

Pero este nuevo unilateralismo se basaba en una profunda incomprensión de la naturaleza del poder en la política mundial. El poder es la capacidad de obtener los resultados que uno quiere. El que contar con esos recursos produzca resultados depende del contexto. Por ejemplo, un ejército grande y moderno es un recurso poderoso si la guerra se lleva a cabo en el desierto, pero no si se da en un pantano -como lo descubrieron los Estados Unidos en Vietnam. En el pasado, se asumía que el poder militar predominaba en casi todas las cuestiones, pero en el mundo actual, los contextos del poder difieren mucho.

La distribución del poder en la política actual es un juego de ajedrez tridimensional. En el tablero superior -las relaciones militares entre Estados- el mundo es unipolar y es probable que lo sea por décadas. Pero en el tablero del medio, el de las relaciones económicas, el mundo ya es multipolar, y los Estados Unidos no pueden obtener resultados que desean sin la cooperación de Europa, Japón, China y otros países. Y, en el tablero inferior de las cuestiones transnacionales que están más allá del control de los gobiernos -que incluyen desde el cambio climático hasta el terrorismo global, pasando por las pandemias- el poder está distribuido de manera caótica y no hay hegemonía estadounidense.

Sin embargo, es en este tablero inferior donde encontramos los desafíos más importantes. La única forma de lidiar con ellos es mediante la cooperación con otros, y eso requiere del poder blando de la cultura así como del poder duro de la coerción. No hay solución militar simple que pueda producir los resultados que queremos.

 (Clarín, 20-3-07)

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Situación

Ahora hay más injusticias en el sistema tributario 

“El reciente aumento en el mínimo no imponible de Ganancias fue un paso atrás en nuestro desarrollo. Si los argentinos queremos tener escuelas de calidad para todos, hospitales de primera para todos, policías que protejan la vida y la propiedad y las demás cosas que le reclamamos al Estado -como si no fuera nuestro- tenemos que estar dispuestos a pagar algo. Si queremos servicios públicos del Primer Mundo, tenemos que estar dispuestos a pagar impuestos como en el primer mundo. Como veremos a continuación, el problema es que por ahora no podemos, pero subir el mínimo no imponible nos lleva en la dirección contraria.

Los gobiernos de los países desarrollados gastan mucho más que el nuestro en proveer bienes y servicios públicos, y le cobran en consecuencia muchos más impuestos a sus ciudadanos. La característica distintiva de los sistemas tributarios desarrollados es que dependen principalmente del impuesto a las Ganancias. En promedio, los países más ricos recaudan 45 % de sus impuestos a través del impuesto a las Ganancias Personales. En la Argentina, en cambio, el impuesto a las Ganancias Personales representa apenas el 4 % de la recaudación. De ahí que políticos y analistas sostienen hace años que nuestro sistema es injusto porque se basa más en un impuesto al consumo como el IVA, que pagan ricos y pobres en proporción similar a su ingreso.”

 (...)

“Toda esta introducción para llegar finalmente al punto: subir el mínimo no imponible de Ganancias fue una decisión injusta. Con el mínimo actual, mucho menos de 10 % de las personas con ingresos ganan lo suficiente para pagar el impuesto.”

(...)

“Sin embargo, si vamos a los datos de la AFIP, en 2005 cerca de 800.000 personas pagaban el impuesto a las Ganancias. Esto representa bastante menos que el 7 % de la población económicamente activa ...Con la suba del mínimo no imponible, el Gobierno hizo más injusto todavía el sistema tributario, al excluir de su pago a personas que están mucho mejor que la mayoría de los argentinos.

(Miguel Braun, CIPPEC, Clarín, 18-3-07) 

[DP, 126] 

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